Empeora la situación de los presos políticos en Belarús

29/05/2015
Comunicado
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París-Minsk, 29 de mayo de 2015. La FIDH y su organización miembro en Belarús, el Centro de Derechos Humanos Viasna, están sumamente preocupados por el deterioro de las condiciones de detención de los prisioneros políticos Yuri Rubtsov, Mikalai Statkevich, Mikalai Dziadok e Ihar Alynevich.

El 28 de mayo, el tribunal de distrito condenó al preso político Yuri Rubtsov a dos años en una colonia penal, acusado de evitación de castigos. Rubtsov estaba cumpliendo una sentencia de un año y medio en una prisión de régimen abierto por haber insultado supuestamente un juez. Esta prisión abierta le permitía salir a trabajar en un puesto asignado por la administración del centro. Fue acusado de negarse a trabajar por rechazar cuatro ofertas de trabajo cuya remuneración, en opinión de Rubtsov, era demasiado baja. La FIDH recuerda que el motivo inicial por el que Rubtsov ingresó en prisión fue llevar puesta una camiseta con la frase Lukashenka, go away. [Lukashenka, vete].

"Los últimos meses se han caracterizado por un deterioro continuo de la situación de los prisioneros políticos en Belarús. La FIDH y Viasna denuncian el aumento de presión ejercida sobre los prisioneros políticos en vísperas de las elecciones presidenciales previstas para noviembre de 2015," declaró Ales Bialiatski, presidente de Viasna y vicepresidente de la FIDH.

En abril de 2015, se acusó al antiguo candidato a la presidencia Mikalai Statkevich de infringir el reglamento penitenciario y se le condenó a ser trasladado a una institución penitenciaria cerrada hasta finalizar su condena. Statkevich estaba cumpliendo una condena a seis años en una colonia penitenciaria, tras haber sido condenado en 2011 bajo acusaciones falsas de organizar disturbios masivos el día de las elecciones presidenciales. Desde el principio de su condena, ha sido sometido a acoso en repetidas ocasiones, trasladado incluso a una celda de aislamiento, se le ha denegado la autorización para recibir paquetes de comida y el permiso a recibir visitas de sus familiares. Las autoridades utilizan estas duras condiciones de reclusión para ejercer más presión sobre el antiguo candidato a presidente, que ha sido también obligado a firmar una solicitud de indulto en diversas ocasiones.

El preso político Mikalai Dziadok sigue sometido un intenso hostigamiento judicial y a constantes medidas de presión. En febrero 2015, su sentencia se amplió en un año, además de los cuatro años y medio a los que fue condenado en 2011. El motivo alegado es una supuesta violación del reglamento penitenciario, en virtud del artículo 411 del Código Penal. Antes de la ampliación de su condena, se acusó a Dziadok de dieciséis infracciones; entre las más graves estaban "vestir un chándal en vez del uniforme de prisión" y "negarse a limpiar la celda". Cada supuesta infracción se castigaba con el confinamiento en una celda de aislamiento y la denegación del permiso para recibir paquetes de comida o visitas de sus familiares.

El 12 de mayo se trasladó a Dziadok a un nuevo centro penitenciario, donde se le recluyó en una celda de aislamiento que se mantenía a baja temperatura y que era especialmente fría durante la noche. Al verse sometido a estos preocupantes malos tratos, Dziadok se autolesionó para ser trasladado a una unidad médica. Según información recibida, una vez administrados los primeros auxilios al preso, se le recluyó de nuevo en la misma celda de aislamiento, en la que permaneció hasta el 26 de mayo.
Poco se sabe acerca de otro preso político Ihar Alynevich. No se le ha permitido recibir visitas de su familiares, que no han recibido información sobre él desde principios de mayo de 2015, cuando pasó diez días en régimen de aislamiento. Sus familiares temen que se halle de nuevo recluido en una celda de aislamiento. Condenado en 2011 a ocho años de prisión por acusaciones de "vandalismo", de las que en todo momento se ha declarado inocente, ha sido recluido en régimen de aislamiento al menos seis veces desde que fue trasladado a la prisión de Vitsba-3 en julio de 2014.

En el contexto actual, en el que se multiplican los signos de deshielo entre Minsk y occidente, la FIDH y Viasna alertan a la comunidad internacional sobre el empeoramiento de las condiciones de encarcelamiento, el grave acoso y el maltrato que sufren los presos políticos e instan a las autoridades de Belarús a su inmediata e incondicional puesta en libertad.

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