Burundi: represión y dinámicas de genocidio

15/11/2016
Informe
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(París, Nueva York, Kampala, Buyumbura) La FIDH y ITEKA publican hoy el informe Burundi: represión y dinámicas de genocidio. Este documento es resultado de un año y medio de investigación y de análisis sobre la represión y los crímenes perpetrados por las fuerzas del régimen de Burundi desde la gran ola de protesta popular de abril de 2015.

Nuestras organizaciones lanzan con este motivo, desde París y Nueva York, #StopThisMovie, una campaña internacional de movilización que se articula en torno al tráiler de una película imaginada, Genocidio en Burundi y de una petición dirigida a las Naciones Unidas. El objetivo: lograr que la Unión Africana y las Naciones Unidas tomen medidas concretas para poner fin a los delitos cotidianos e impidan que ocurra lo peor, que se cometa un posible genocidio.

“El régimen del presidente Nkurunziza ha iniciado una persecución criminal para conservar el poder por todos los medios. Desde abril de 2015, se persigue, ejecuta, tortura, viola y se hace desaparecer en centros secretos de tortura a todas aquellas personas que son percibidas como opuestas al régimen. Hay que movilizarse para detener esta actividad criminal que se está llevando a cabo en Burundi.”

Dimitris Christopoulos, vicepresidente de la FIDH

Informe: represión y dinámicas de genocidio

El informe, de 200 páginas, resumido aquí, presenta los delitos cometidos desde abril de 2015 en Burundi, principalmente a manos de las fuerzas de seguridad del régimen y de las milicias y los jóvenes del partido en el poder, los Imbonerakure: asesinatos, secuestros, desapariciones, torturas, violaciones y detenciones masivas. En él se repertorian los principales centros de detención y tortura y se reconstruyen las cadenas de mando de la represión, lo que constituye la prueba que las directivas vienen de las instancias superiores del Estado.

“Los delitos del régimen se han vuelto sistemáticos y el aparato del Estado está al servicio de esta represión masiva. Se están cometiendo crímenes contra la humanidad y existe riesgo de genocidio. Ante la falta de una justicia burundesa independiente, se debe remitir la situación a la Corte Penal Internacional para que investigue los delitos y sus responsables,”

Anschaire Nikoyagize, presidente de ITEKA

Los elementos recogidos por la FIDH e ITEKA confirman la radicalización y los excesos extremadamente preocupantes del régimen: la etnicización de la crisis, el recurso a una propaganda fundamentada en una ideología étnica, que asimila a los opositores, a los miembros de la sociedad civil, periodistas y tutsis a enemigos del régimen que es necesario eliminar, la persecución de los crímenes masivos a puerta cerrada, la utilización de unidades de élite y de milicias para reprimir a la oposición, la ruptura de la cooperación con las Naciones Unidas y la retirada de Burundi de la Corte Penal Internacional (CPI).

Así, el presidente del Senado burundés, Révérien Ndikuriyo, manifestaba el 1 de noviembre de 2015, ante sus seguidores y las milicias surgidas de las juventudes del partido en el poder (los Imbonerakure), refiriéndose a los tutsi: ¡Si escuchan la señal con una consigna que diga que esto tiene que acabar, las emociones y las lágrimas ya no tendrán cabida! Tienen que machacarlos, tienen que exterminar a esas personas (...) ¡Esperen el día en el que proclamemos ‘a trabajar’, y podrán comprobar la diferencia!

El informe documenta y denuncia asimismo la violencia de la que son objeto las personas defensoras de los derechos humanos, periodistas e intelectuales que aún tienen el valor para investigar y dar a conocer esta situación.

Denuncia asimismo las violaciones cometidas por los grupos armados que llevan a cabo una política de asesinatos selectivos y de ataques por todo el país que alimenta la violencia y refuerza la represión.

Con objeto de poner fin a los excesos asesinos del régimen, la FIDH e ITEKA hacen un llamamiento a la Unión Africana y a las Naciones Unidas para que desplieguen una misión de paz con objeto de proteger a la población civil. La gravedad de los delitos cometidos y la total impunidad de la que gozan sus autores debería impulsar a la CPI a investigar los crímenes cometidos en Burundi. Por último, es fundamental relanzar en el debate político un diálogo interburundés inclusivo para una salida a la crisis.

Una campaña: #StopThisMovie

La campaña #StopThisMovie se articula en torno al tráiler de la película Genocidio en Burundi, la única película cuyo estreno hay que impedir, y a una petición a las Naciones Unidas. La campaña presenta una película ficticia que no debe estrenarse: “Genocidio en Burundi” cuyo director no es otro que el presidente burundés Pierre Nkurunziza y sus actores, los agentes de la represión del régimen.

Esta campaña está dirigida a movilizar a quienes desean informarse de la situación en Burundi y actuar, firmando una petición electrónica para exigir a la comunidad internacional que tome las medidas necesarias para que cesen estos delitos.

“Tenemos el deber y la posibilidad de movilizarnos para impedir que ocurra lo peor en Burundi. No siempre ha sido así en la historia reciente de África y del mundo. Los dirigentes políticos no podrán arrepentirse mañana de su falta de acción hoy,”

Drissa Traoré, vicepresidente de la FIDH

- Descargar el informe (en inglés o en francés)

- Descargar el resumen del informe (en inglés o en francés)

- Descargar el cartel de la película (en inglés o en francés)

- Cronología - Entender la crisis de Burundi (en francés)

Antecedentes

El 26 de abril de 2015, miles de personas se lanzaron a las calles de Buyumbura, la capital de Burundi. Protestaban pacíficamente contra la decisión del presidente Pierre Nkurunziza de presentarse a un tercer mandato. La represión de las fuerzas del orden fue inmediata y brutal. En la primera manifestación, cinco civiles murieron a manos de la policía, entre ellos, un joven estudiante de 18 años, Jean Nepomuscène Komezamahoro, asesinado a quemarropa por un comisario de policía cuando se encontraba arrodillado, en la calle, con los brazos en alto.

Más de un año y medio después del inicio de la crisis, el balance resulta alarmante: más de 1000 personas asesinadas, 8000 detenidas, entre 300 y 800 personas desaparecidas, cientos de ellas torturadas. Las mujeres también han sufrido esta violencia, varios centenares de ellas han sido víctimas de agresiones sexuales. Más de 310 000 personas han abandonado ya el país y se han dirigido principalmente a Tanzania, Rwanda, República Democrática del Congo y Uganda.
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