Se presenta una demanda en Moscú contra miembros del grupo paramilitar Wagner en nombre de una víctima siria

22/03/2021
Comunicado
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Louai Beshara / AFP

(Damasco, Moscú, París) — El pasado jueves, un familiar de un ciudadano sirio que fue torturado, asesinado y cuyo cadáver fue mutilado por seis individuos en 2017 en la gobernación de Homs presentó una demanda penal en Moscú. La demanda, que fue facilitada por el Centro Sirio para los Medios de Comunicación y Libertad de Expresión (SCM), la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y el Centro Memorial de Derechos Humanos, exige el inicio de un proceso penal contra los presuntos miembros de Wagner, una empresa proveedora de servicios de defensa (EPSD).

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Los abogados contratados por el SCM, la FIDH y Memorial, Ilya Novikov y Petr Zaikin, representan al hermano de la víctima, Mohamad A.

Este procedimiento es el primer intento por parte de la familia de una víctima siria de exigir responsabilidades a sospechosos rusos por los graves crímenes cometidos en Siria. En la demanda se solicita la apertura de un procedimiento penal por el asesinato, cometido con extrema crueldad, con el fin de determinar la responsabilidad de los presuntos autores por este y otros crímenes, entre otros, crímenes de guerra.

Ilya Novikov, uno de los abogados del demandante, explicó: “La legislación rusa establece la obligación de que el Estado investigue los crímenes cometidos por los ciudadanos rusos en el extranjero. Hasta la fecha, el Comité de Investigación no ha iniciado labor alguna sobre el crimen en cuestión, a pesar de que hace más de un año se transmitió oficialmente a las autoridades rusas toda la información necesaria.”

“También se ignoró la demanda presentada hace un año por Novaya Gazeta,” afirmó Alexander Cherkasov, presidente del Centro Memorial de Derechos Humanos. “Por este motivo, las personas defensoras de los derechos humanos hemos tenido que recurrir a las autoridades investigadoras rusas. De hecho, esta situación es una repetición de lo sucedido hace 20 años, cuando tampoco se investigaron las desapariciones forzadas, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales cometidas durante el conflicto armado en el norte del Cáucaso. Hoy, asistimos a otro eslabón de esta cadena de impunidad.’’

La EPSD Wagner, forma de su mayoría por ciudadanos rusos bajo el control efectivo de la Federación rusa, lleva varios años participando en operaciones de combate en diferentes regiones, entre otras, en Siria. Se ha recibido abundante información sobre graves violaciones de los derechos humanos cometidas por este grupo contra la población civil, en ocasiones, con extrema crueldad. La ambigua situación jurídica de Wagner en el marco de la legislación rusa y el hecho de que se nieguen los vínculos que indican que depende por completo de las autoridades rusas, es una forma de que Rusia eluda su responsabilidad internacional por los crímenes cometidos por los miembros de Wagner.

Mazen Darwish, director general y fundador del Centro Sirio para los Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, declaró: “El Gobierno ruso debe asumir su responsabilidad jurídica y moral por las violaciones cometidas por su ejército, entre ellas, las entidades privadas que participan en operaciones militares bajo su mando en el exterior, como el Grupo Wagner. Somos conscientes de la complejidad de las redes de relaciones políticas y económicas de este tipo de grupos. Sin embargo, no podemos permitir que se considere que la sangre derramada de la población siria carece de valor, ni que se piense que la pérdida de vidas civiles es simplemente un daño colateral.”

Nuestras organizaciones aportan pruebas para establecer claramente la identidad de uno de los acusados y su relación con Wagner. La víctima había abandonado Siria y perdió contacto con su hermano poco después de su regreso al país desde el Líbano en la primavera de 2017, tras su detención por el ejército sirio. Lo siguiente que se supo de él fueron los videos difundidos por los medios de comunicación sirios y rusos en los que se mostraba su tortura y la mutilación de su cuerpo.

“Esta denuncia no solo supone un importante paso adelante para garantizar que la familia de la víctima de este bárbaro crimen reciba un mínimo de justicia,” afirmó Ilya Nuzov, responsable de la Oficina de Europa del Este y Asia Central de la FIDH. “También allana el camino para exigir responsabilidades a Rusia por este y otros crímenes cometidos fuera de sus fronteras por sus fuerzas armadas de facto. Un Estado no puede eludir su responsabilidad internacional subcontratando la violencia a grupos armados en la sombra como Wagner.”

La condición de Rusia como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas multiplica su responsabilidad por los crímenes cometidos por sus unidades militares o por grupos privados que operan bajo su control efectivo. A lo largo de los diez años de conflicto en Siria y de los cinco años de participación militar directa de Rusia en el territorio sirio, este país ha utilizado su condición de miembro permanente y su poder de veto para bloquear los intentos de rendición de cuentas internacionales en decenas de ocasiones.

“Nuestras organizaciones han trabajado durante meses para preparar este caso, con el fin de presentar a la justicia rusa pruebas suficientes para lograr que los sospechosos implicados en este crimen rindan cuentas por sus actos. Además, continuaremos trabajando a través de todas las vías judiciales disponibles hasta que se haga justicia.”

Clémence Bectarte, coordinadora del Grupo de Acción Judicial de la FIDH
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