Misión en Gaza y Cisjordania: la FIDH insta a Palestina a invocar la Corte Penal Internacional sin dilación

Tras la misión llevada a cabo en Gaza y Cisjordania desde el 23 de octubre al 1 de noviembre de 2014, la FIDH denuncia el alarmante deterioro de los derechos humanos en esta zona. Las dramáticas consecuencias de la operación Margen Protector en Gaza y la discriminación que se produce a diario contra los palestinos en todo el territorio ocupado, resultantes de un incremento en los asentamientos en Cisjordania, son un ejemplo flagrante de la completa ausencia de voluntad por parte del Gobierno israelí para llegar a una solución negociada.

Las crecientes tensiones que vienen observándose desde hace varios días en Jerusalén y las reacciones políticas que éstas han suscitado reflejan un clima de desconfianza y de persistente bloqueo político.

« El sufrimiento soportado por los Palestinos sólo es comparable con la injusticia que padecen a diario. La impunidad que predomina tras décadas y el total desprecio por parte de Israel al derecho internacional y a sus obligaciones internacionales son los principales obstáculos a la paz » , declara Karim Lahidji, presidente de la FIDH, tras reunirse con el presidente palestino Mahmud Abás, en Ramala, el 31 de octubre de 2014.

Palestina y la comunidad internacional tienen la responsabilidad de recurrir a la justicia internacional y de reconocer la competencia de la Corte Penal Internacional sin dilación. “El acceso a la justicia internacional no es sólo un derecho para las víctimas de crímenes de guerra, ya sean consecuencia de operaciones militares como de la colonización, sino también un elemento esencial de un Estado palestino viable, respetuoso del Estado de derecho y de los derechos humanos” , añade el presidente de la FIDH.

No hay duda que las fuerzas israelíes perpetraron crímenes internacionales durante la operación Margen Protector, y que no fueron en modo alguno una respuesta proporcionada al disparo de misiles y cohetes desde la franja de Gaza. Durante su misión en Gaza, el equipo de la FIDH pudo comprobar el gran número de víctimas civiles y verificar el grado de destrucción y daños ocasionados en la zona. Barrios enteros fueron completamente destruidos durante los bombardeos y las infraestructuras civiles fueron blancos de los ataques. Estos hechos demuestran claramente el carácter indiscriminado y sistemático de los ataques.

En coordinación con las organizaciones miembros presentes en la franja de Gaza, El Mezan, El Haq y el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR), la FIDH ha documentado varios casos de destrucción de infraestructuras civiles, durante los ataques producidos en el verano de 2014 por el ejército israelí. La delegación ha realizado varias visitas sobre el terreno y se ha reunido con las ONG palestinas de derechos humanos que hacen un trabajo sistemático de documentación, así como con muchas otras instituciones humanitarias internacionales.

En Cisjordania, la situación es igual de preocupante. Los recientes anuncios de apropiación por parte de Israel de una gran superficie del territorio ocupado de Cisjordania en el sur de Jerusalén originan una fuerte tensión. Esta apropiación abriría la vía a la construcción de nuevas colonias de tamaño considerable cerca de la ciudad de Belén y de nuevo supondrían una vulneración flagrante del derecho internacional.

La proliferación de asentamientos en territorio palestino ocupado también lleva a establecer prácticas y regímenes jurídicos que discriminan a los palestinos. Como ha podido evidenciar la FIDH, en toda Cisjordania y especialmente en la zona de Hebrón, los colonos bajo fuerte protección militar se benefician de un trato preferente con respecto a los palestinos, en particular en materia de libertad de circulación (tienen carreteras reservadas exclusivamente para ellos) y su derecho a construir. Los actos de violencia perpetrados por colonos contra civiles palestinos son denunciados con regularidad pero rara vez se piden responsabilidades a quienes los cometen.

En Jerusalén Este, los palestinos se enfrentan a leyes que suponen una restricción a su libertad de circulación y de residencia. Por otra parte, a los palestinos residentes se les niegan de manera casi sistemática los permisos de construcción, como consecuencia de lo cual se derriban numerosas casas “ilegales”. Como ha podido observar la delegación de la FIDH, estas demoliciones se llevan a cabo a diario.

Contexto

A la misión llevada a cabo en Gaza por la FIDH le siguió otra misión de cabildeo encabezada por el presidente de la FIDH, Karim Lahidji, quien había previsto ir a Gaza pero no obtuvo a tiempo el permiso de entrada al territorio. Pero sí pudo visitar las zonas de Hebrón, Belén y Jerusalén, donde se reunió con varias organizaciones miembros de la FIDH. Después fue a Ramala acompañado de Shawan Yabarin, el vicepresidente de la FIDH y director general de Al Haq, para reunirse con las autoridades palestinas y con la sociedad civil.

Durante las reuniones con las autoridades palestinas y en particular con el presidente Abás, la FIDH planteó la importancia de que el gobierno palestino inicie un proceso de Estado de derecho y de que fortalezca los compromisos internacionales de Palestina efectuando las reformas necesarias a nivel nacional. La FIDH señaló en particular la importancia de que Palestina recurra a la Corte Penal Internacional para que ésta ejerza su competencia, y de que ratifique el Estatuto de Roma. Además, se pronunció a favor de una reunión urgente de las altas partes contratantes de los convenios de Ginebra, reclamada por Palestina, al objeto de instar a los Estados implicados a que cumplan sus compromisos en lo relativo al respeto del derecho internacional humanitario.

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