Carta Abierta al Sr.

Señor Presidente,

La FIDH le expresa su extrema sorpresa y preocupación acerca de sus declaraciones del 8 y 11 de septiembre de 2003 sobre los defensores de derechos humanos. Estos discursos, donde usted asimila los defensores de derechos humanos a terroristas, parecen realizados con un claro objetivo de denigración.

Como usted sabe, hemos previsto la organización de nuestro próximo Congreso trienal en Bogota en febrero de 2004. Este congreso reunirá alrededor de 300 defensores de derechos humanos del mundo entero. Su gobierno nos había asegurado que nos apoyaba en ese evento, en una carta del 27 de noviembre de 2002. Sus declaraciones podrían contradecir la posibilidad de tal apoyo. En consecuencia desearíamos que nos aclare su posición sobre ese punto.

La dureza de su reacción tras el lanzamiento de un libro co-escrito por 80 ONG miembros de "la Plataforma Colombiana Democracia y Desarrollo" que expresan una opinión diferente a la del gobierno sobre la forma de solucionar el conflicto en Colombia y que critican los 13 meses de su mandato nos sorprende. La FIDH no puede entender que la expresión de una voz divergente conduzca a que esta sea tratada de "ONG de escritores y politiqueros, que finalmente le sirven al terrorismo y que se escudan cobardemente en la bandera de los derechos humanos" o "de portavoces del terrorismo". Es importante recordar que uno de los fundamentos de una democracia efectiva es que la posibilidad de una pluralidad de opiniones exista y pueda expresarse.

La FIDH acoge con extrema preocupación que el Presidente de la Republica Colombiana, frente a la dificultad de la lucha contra el terrorismo, intente desacreditar a los defensores de derechos humanos creando distinciones perniciosas entre las buenas y las malas ONG para eludir el respeto de los derechos humanos.

Sus declaraciones van más allá de la negación de la posibilidad de criticar las acciones del gobierno. Sus declaraciones parecen incitar a la violencia en contra de los defensores de derechos humanos particularmente cuando usted le habla al General Lemez en estos términos de los defensores de derechos humanos "unos traficantes de Derechos Humanos que deberían quitar una vez por todas su careta, aparecer con sus ideas políticas y dejar esa cobardía de esconder sus ideas políticas detrás de los derechos Humanos. Asume usted el Comando de la Fuerza Aérea para derrotar el terrorismo. Que los traficantes de los Derechos Humanos no lo detengan, no lo equivoquen...".

Por esa razón le solicitamos que tenga a bien aclararnos urgentemente la posición del gobierno colombiano. Nos interrogamos sobre la voluntad del gobierno de cumplir con su obligación de proteger a los Defensores de derechos humanos tal como esta previsto en la Declaración sobre los Defensores de Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas el 9 de diciembre 1998.

No deseamos suspender la realización del Congreso en Colombia, que su gobierno en particular ha tenido a bien apoyar, pero cuando la lucha antiterrorista, que es legítima y necesaria, lleva en realidad al ataque de las voces criticas de la sociedad civil, nos preguntamos hoy que garantías tendremos para poder realizar este congreso en vuestro País.

Nosotros esperamos, como lo espera la comunidad mundial de derechos humanos una oportuna y pronta rectificación de estas declaraciones. Entre tanto seguimos avanzando en la preparación de nuestro congreso en Colombia, recordando que las garantías para celebrar el mismo pasan por el reconocimiento de la legitimidad del trabajo en la defensa de los derechos humanos y asegurando la integridad y la vida de los defensores.

Sidiki Kaba
Presidente de la FIDH

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