Brasil: Campaña resalta impacto nocivo de actividad minera sobre salud y medio ambiente

25/11/2020
Comunicado
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Açailândia, París — La FIDH, junto al grupo brasileño de derechos humanos y medio ambiente Justiça Nos Trilhos, lanzan hoy una campaña para alertar a los ciudadanos y ciudadanas del mundo que, sin saberlo, consumen los productos de las empresas mineras y siderúrgicas que por más de tres décadas han deteriorado la salud y contaminado el ambiente de la comunidad de Piquiá de Baixo en la Amazonía brasileña.

Esta campaña, lanzada para marcar los 30 años de actividad minera del Grupo Ferroeste en la municipalidad de Açailândia, hace un llamado para que apoyen la lucha por los derechos de esta comunidad, a la que por tanto tiempo las empresas y el Estado han hecho la vista gorda. La situación sigue siendo catastrófica mientras que el gobierno y las empresas no han asumido sus responsabilidades y actúan como si todo estuviera bien.

El video “Una invitación a Piquiá de Baixo” convoca de manera irónica a los responsables directos de estas violaciones a vivir en carne propia y por un momento, las consecuencias de su descuidado accionar. Por ello, representantes de empresas multinacionales, del Estado y del sector político en general, tienen un espacio preferencial en esta mesa de banquete, para degustar “pescado contaminado… frutas de temporada recubiertas de polvo de hierro” — al lado de los habitantes de la comunidad que soportan diariamente tales condiciones.

"Alrededor del mundo, consumimos sin saberlo acero contaminado por atroces violaciones de empresas irresponsables," dijo María Isabel Cubides, investigadora de la oficina de globalización y derechos humanos de la FIDH.

"Al compartir esta invitación a Piquiá, esperamos que el público apoye a la comunidad en su lucha exigiendo que las empresas finalmente asuman su responsabilidad y proporcionen una reparación integral por los daños que han causado."

María Isabel Cubides, investigadora de la oficina de globalización y derechos humanos de la FIDH.

Desde hace más de 10 años, la FIDH ha hecho propio el caso de Piquiá de Baixo. Ha realizado reiteradas misiones, ha alertado sobre su precaria situación, ha emitido múltiples recomendaciones para las empresas y autoridades a través de informes (en 2011 y 2019) y comunicados. El Relator Especial de Naciones Unidas sobre sustancias peligrosas y desechos, solicitó asimismo que se faciliten los recursos necesarios para reasentar a esta comunidad, e instó al Gobierno de Brasil y a las empresas implicadas a presentar una disculpa oficial a la comunidad, así como otorgar una reparación a los titulares de los derechos violentados. Nada de esto ha ocurrido al día de hoy.

Tras décadas de abandono y desatención, la comunidad de Piquiá merece finalmente ser escuchada. Ayúdanos a propagar su voz, y a obligar a los responsables a resarcir los daños causados. Ayúdanos a dar esperanza a sus habitantes. No merecen seguir viviendo así, nadie lo merece.

Firme aquí para apoyar la lucha de Piquiá

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