13 de agosto de 2026. A: Maina Talia, ministro de Interior, Cambio Climático y Medio Ambiente y Darragh O’Brien, ministro de Clima, Medio Ambiente y Energía de Irlanda
Estimado ministro Talia, estimado ministro O’Brien:
Las organizaciones abajo firmantes felicitamos calurosamente a Tuvalu e Irlanda por haber acordado organizar conjuntamente la segunda Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles que se celebrará en Tuvalu. Les deseamos mucho éxito en la organización de este importante evento de ámbito mundial.
En nuestra calidad de organizaciones comprometidas con la protección y la promoción de los derechos humanos, nos anima observar que el Informe de la primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles sienta unas buenas bases para integrar el derecho internacional de los derechos humanos en el esfuerzo por abandonar los combustibles fósiles. Acogemos con especial satisfacción la acción n.º 6, que reconoce la importancia de adoptar un enfoque basado en derechos y arraigado en los territorios, que se apoye en soluciones lideradas localmente para lograr una transición justa.
Valoramos asimismo el énfasis que pone el informe en los derechos humanos a lo largo de todas las vías propuestas.
– La senda 1 identifica acertadamente que el eje central de este proceso es una adecuada aplicación y reconoce que, para ser efectiva, debe garantizar la protección de los derechos humanos.
– La vía 2 destaca una importancia de la cooperación internacional que respete las normas de derechos humanos, al tiempo que acelera el avance en todo el mundo y fomenta la coherencia de las políticas.
– La vía 3 reconoce que las hojas de ruta nacionales y regionales deben basarse tanto en la ciencia del clima como en los derechos humanos, de modo que se garantice que la transición sea equitativa, participativa y acorde con la obligación de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C.
Se trata de avances importantes y bienvenidos. Queremos felicitar a Colombia y a los Países Bajos por el liderazgo que han demostrado en Santa Marta, así como por su trabajo para crear un marco coherente con el fin de poner en práctica el compromiso de abandonar los combustibles fósiles.
Al mismo tiempo, creemos que la segunda conferencia que se celebrará próximamente es una oportunidad única para ir más allá del simple reconocimiento de la importancia de los derechos humanos y avanzar hacia su integración sistemática en todo el proceso de la conferencia y sus resultados. Los derechos humanos no deben tratarse únicamente como una consideración transversal, sino también —tal como afirma la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia— como obligaciones jurídicas fundamentales que deben determinar la toma de decisiones, la rendición de cuentas y la aplicación.
En este sentido, les alentamos con todo respeto a que tengan en cuenta diversas medidas concretas para la próxima (pre)conferencia.
– Establecer una línea de trabajo específica sobre derechos humanos en el marco del proceso de la (pre)conferencia destinado a la adopción de un marco común de principios y salvaguardias de derechos humanos existentes, basado en el derecho internacional, que oriente las políticas de transición y permita evaluarlas. Entre otros, cabe mencionar la transparencia, el acceso a la información, la participación significativa (lo que incluye contar con un espacio cívico seguro y propicio para las personas defensoras de los derechos humanos ligados al medio ambiente y de los derechos laborales), el acceso a la justicia, la no discriminación, el respeto del principio de progresividad y la obligación de proteger, respetar y hacer efectivo el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, así como el deber de prevenir daños significativos al medio ambiente y al sistema climático. En el marco de esta misma línea de trabajo también se debería velar porque se celebren debates concretos y se elaboren medidas para la protección de los grupos marginados y los titulares de derechos como la infancia, las personas mayores, las personas trabajadoras y los sindicatos, las mujeres, las personas de identidad de género diversa, así como el consentimiento libre, previo e informado y los derechos colectivos de los pueblos indígenas, y las personas con discapacidad.
– Organizar un diálogo durante la sesión de alto nivel de la conferencia para garantizar que se celebren debates, se compartan buenas prácticas y se adopten medidas concretas destinadas a integrar las obligaciones en materia de derechos humanos derivadas del derecho internacional en todas las políticas de transición, abordando las cuestiones de derechos humanos actuales e incipientes relacionadas con la transición justa para abandonar los combustibles fósiles y promoviendo la protección y el cumplimiento de todos los derechos humanos.
– Utilizar el dictamen consultivo de la Corte Internacional de Justicia sobre el cambio climático como fundamento jurídico para orientar la próxima conferencia y reforzar la cooperación y la aplicación a nivel internacional. La Corte afirmó que, en virtud del derecho internacional de los derechos humanos y del medio ambiente, los Estados tienen el deber de cooperar y de prevenir que se infrinjan daños significativos al medio ambiente y al sistema climático en el contexto del cambio climático. Si las conversaciones se basan en estas obligaciones y principios jurídicos se puede contar con un marco común para impulsar medidas eficaces encaminadas a la transición para abandonar los combustibles fósiles de manera coherente con las obligaciones en materia de derechos humanos.
– Velar por que el panel científico sobre la Transición Energética Global (SPGET) aplique los principios de derechos humanos, equidad intergeneracional y responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas (CBDR-RC) al prestar apoyo técnico a las hojas de ruta en el marco de la senda 1. La ley y la ciencia son claras a este respecto: los Estados tienen la obligación de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y deben hacerlo de forma justa, equitativa y imparcial.
– Reforzar la aplicación fomentando la presentación de informes sobre el modo en que los países participantes están integrando sus obligaciones en materia de derechos humanos en sus estrategias y políticas de transición, en sus contribuciones a nivel nacional y en las hojas de ruta nacionales que elaboren.
– Velar por que todos los titulares de derechos, entre otros, las personas defensoras de los derechos humanos relacionados con el medio ambiente y quienes representan a los gobiernos y quieran asistir a la conferencia no se enfrenten a obstáculos para su participación. Un sistema de visados electrónicos que permita a todas las delegaciones acreditadas obtener un visado en un plazo de dos semanas desde la solicitud supondría una mejora significativa de las oportunidades de participación.
Creemos que estas medidas reforzarían la legitimidad, la eficacia y la equidad de la conferencia, al tiempo que consolidarían el creciente consenso internacional de que una acción climática ambiciosa y la protección de los derechos humanos son objetivos que se refuerzan mutuamente.
Agradeceríamos contar con la oportunidad de debatir estas ideas con ustedes y sus equipos, así como de analizar el modo en que las organizaciones de derechos humanos podemos contribuir de manera constructiva a que la próxima conferencia sea un hito en el proceso de una transición justa y equitativa para abandonar los combustibles fósiles de forma compatible con los derechos humanos.
Les agradecemos su liderazgo y su consideración de estas propuestas. Esperamos con interés trabajar con ustedes para garantizar que la próxima conferencia establezca un referente mundial para la integración de los derechos humanos en la transición para abandonar los combustibles fósiles.