París-Kampala, 17 de diciembre de 2025. IEn Sudán, el conflicto actual entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) ha ido acompañado de una violencia generalizada contra el pueblo masalit en Darfur. Tras una misión de documentación llevada a cabo por la FIDH y el ACJPS se ha redactado y publicado este informe analítico (en inglés). Los testimonios recopilados indican que las RSF han llevado a cabo innumerables ataques con el objetivo de aterrorizar y desplazar a comunidades enteras. Las mujeres masalit son víctimas de violencia sexual y de género (VSG), entre otros actos, de violaciones masivas, violaciones en grupo, esclavitud sexual, matrimonios forzados y embarazos forzados cometidos por las RSF y las milicias aliadas.
La comunidad masalit se encuentra enormemente amenazada, por lo que una gran parte de su población se ha visto obligada a huir hacia la región oriental de Chad. A lo largo de las rutas del exilio, las mujeres siguen enfrentándose a peligros y retos continuos. Numerosos testimonios indican que, a lo largo de este viaje, los asesinatos, las torturas, las violaciones y la extorsión son habituales.
La seguridad continúa siendo una aspiración difícil de alcanzar para las supervivientes en unos campamentos superpoblados e insalubres
Una vez en Chad, las personas supervivientes han encontrado muy poco refugio. Además de no contar con asistencia humanitaria adecuada, la violencia sexual y la violencia de género tienen consecuencias desastrosas para estas mujeres, que a menudo sufren traumas psicológicos y físicos a largo plazo, con escaso o ningún acceso a la atención sanitaria. El estigma social asociado a la violencia sexual y la violencia por género agrava aún más el sufrimiento y el aislamiento de las supervivientes.
"Entre las innumerables tragedias de la guerra civil en Sudán, la situación de la comunidad masalit es especialmente alarmante. Proteger a las personas supervivientes, garantizar su regreso seguro a sus tierras e intentar de forma activa que se haga justicia por las violaciones de los derechos humanos debe ser primordial para poner fin a la impunidad", declaró Alexis Deswaef, presidente de la FIDH.
Asimismo las personas supervivientes denunciaron de forma reiterada la presencia de las RSF y las milicias aliadas dentro y alrededor de los campos de refugiados, donde se encuentran personas infiltradas especialmente dedicadas a impedir que las/los defensoras/es de los derechos humanos documenten los abusos.
El informe analítico es tan solo uno de los primeros pasos que serán necesarios para documentar las violaciones y los crímenes cometidos y exigir responsabilidades a nivel nacional, regional e internacional. Las experiencias de las personas supervivientes deben responderse con consecuencias concretas y reparaciones significativas, entre otros, su derecho efectivo al retorno.