Túnez: la dictadura de Kais Saied suspende a la organización de derechos humanos más antigua del país

27/04/2026
Declaración
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Chedly Ben Ibrahim / NurPhoto / NurPhoto via AFP
  • Se ha "suspendido" durante un mes la Ligue tunisienne des droits de l’Homme (LTDH) sin más información al respecto.
  • La LTDH, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2015, ha desempeñado un papel fundamental en todos los avances democráticos registrados en Túnez en las últimas décadas.
  • Se trata de una suspensión especialmente preocupante para la sociedad civil, las libertades y la democracia en Túnez.

París, 27 de abril de 2026. "Esta suspensión no es en absoluto sorprendente, ya que los ataques contra la sociedad civil tunecina son brutales y sistémicos, aunque no por ello resulta menos alarmante", señala Alexis Deswaef, presidente de la FIDH. "En Túnez, la LTDH no es una organización más; con esta suspensión se ataca al núcleo mismo de la lucha democrática del país. Más allá de su fuerte carga simbólica, esta decisión tan poco transparente tendrá inevitablemente efectos concretos y dramáticos para la ciudadanía tunecina."

La suspensión de la LTDH es una medida grave que atenta contra el concepto mismo de estado de derecho en Túnez. En la práctica, esta medida tiene por objeto impedir que la LTDH realice su labor de seguimiento de las violaciones de los derechos humanos, de acompañamiento a las víctimas y otras actividades importantes, como las visitas a las cárceles. Además, lo que Kais Saied pretende neutralizar es su función de contrapoder.

Esta emblemática organización, fundada en 1977, es una de las asociaciones más antiguas y respetadas del mundo árabe y de todo el continente africano y hoy se ve sometida a ataques sin precedentes. Galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2015 por su papel en el Cuarteto del Diálogo Nacional, el debilitamiento de una organización de este tipo excede ampliamente su propio caso y afecta a toda la estructura de la sociedad civil surgida de la revolución de 2011.

Un ataque contra una organización fundamental de la historia democrática tunecina

Dicha suspensión constituye un ataque flagrante contra la libertad de organización y la viabilidad de las organizaciones de la sociedad civil, así como una violación manifiesta de la Constitución y de las disposiciones del decreto-ley n.º 88 de 2011. Esta enésima medida represiva carece de todo fundamento jurídico y de legitimidad y se inscribe en una tendencia más amplia de utilización de instrumentos administrativos y judiciales para restringir la acción de las organizaciones independientes.

Desde 2021, tras su golpe de Estado constitucional, Kais Saied ha ido poco a poco concentrando todos los poderes. A ello se suman una represión sistemática, la criminalización de las voces críticas, en particular de la prensa, la multiplicación de los procesos judiciales abusivos y las campañas de desprestigio contra las personas defensoras de los derechos humanos.

En un contexto de ataques al espacio cívico, la FIDH reafirma su total solidaridad con la LTDH, así como con el conjunto de las organizaciones de la sociedad civil tunecina que se enfrentan a medidas de restricción y a presiones de carácter administrativo o judicial. La FIDH rechaza firmemente esta decisión, al igual que la LTDH, que ha informado de su intención de impugnar esta suspensión por todas las vías legales posibles.

La FIDH insta a las autoridades tunecinas a:
 poner fin de inmediato a la suspensión de las actividades de la LTDH, así como a cualquier medida similar dirigida contra organizaciones independientes de la sociedad civil;
 cesar la práctica de utilizar dispositivos jurídicos y administrativos como instrumentos de presión o sanción contra las asociaciones;
 garantizar el respeto efectivo y sin trabas de la libertad de asociación, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución tunecina y con arreglo a las obligaciones internacionales del país;
 poner fin a toda práctica o medida que restrinja arbitrariamente el funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil;
 garantizar plenamente las libertades fundamentales y, en primer lugar, la libertad de asociación, de expresión y de reunión pacífica.

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