Túnez: con el pueblo tunecino, por una transición democrática y pluralista

24/01/2011
Comunicado
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La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) observa con atención la evolución de la situación política en Túnez, tras la salida del país del ex presidente Zine Al-Abidine Ben Ali y en el contexto de la preparación de una verdadera transición política y democrática. Los avances son significativos y podrían simbolizar una apertura que esperan numerosas sociedades del mundo árabe.

Los primeros anuncios de las autoridades que en la actualidad se ocupan de la transición suponen pasos importantes que responden a varias demandas planteadas durante años por las organizaciones de defensa de los derechos humanos y por los mecanismos de protección de esos derechos de la ONU.

Estos anuncios se producen en un momento en el que la situación de seguridad sigue siendo frágil, especialmente si tenemos en cuenta la difícil desmovilización de la guardia presidencial del ex presidente Ben-Ali y de otros miembros de la policía, susceptibles de alimentar el caos. Por otra parte, la formación de un gobierno de unidad nacional encargado de garantizar la transición antes de las próximas elecciones es también una cuestión compleja.

La FIDH considera especialmente positivos los siguientes anuncios:

- la liberación de los presos de conciencia y el anuncio de su próxima amnistía;

- la retirada de los actos de acusación contra la liga tunecina de derechos humanos y el anuncio de que las organizaciones que hasta ahora no estaban reconocidas, concretamente la organización miembro de la FIDH, el Consejo Nacional para las Libertades en Túnez, podrán registrarse y trabajar libremente para participar en la protección de los derechos humanos;

- el levantamiento de las restricciones de acceso, el anuncio del respeto de la libertad de expresión y del acceso a la información, especialmente en Internet;

- la creación de tres comisiones, presididas por personalidades independientes y reconocidas, que abordarán las reformas políticas e institucionales, la determinación de responsabilidades por los crímenes cometidos desde el 17 de diciembre pasado y el estudio de los fenómenos de corrupción que se dan en todo el país. Sus mandatos respectivos equivalen a unos desafíos especialmente importantes y difíciles de asumir.

Para la FIDH, las tres comisiones de encuesta deberán poner en evidencia las responsabilidades individuales y colectivas de las autoridades tunecinas en la perpetración de graves violaciones de los derechos humanos y ofrecer perspectivas de reparación a las víctimas de dichos crímenes. La FIDH considera oportuno que estas comisiones preparen la creación de una comisión de «verdad y justicia», compuesta por representantes de la sociedad civil e instituciones independientes, que saque a la luz las violaciones de los derechos humanos cometidas bajo este régimen y recomiende avances políticos importantes en apoyo o en continuidad con las tres comisiones.

La misión de estas tres comisiones es ambiciosa, puesto que es fundamental para acompañar al cambio de un régimen dictatorial a una sociedad libre y democrática. También será ardua, ya que los reflejos autoritarios han afectado a una sociedad profundamente marcada.

En este contexto, la FIDH pide a las autoridades tunecinas que recurran al apoyo internacional, especialmente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos y de la Unión europea, para acompañar el establecimiento del mandato de cada una de estas comisiones, garantizar su independencia y proponer recomendaciones útiles y pertinentes para Túnez. A este respecto, la FIDH se ha reunido con el Alto Comisario para los Derechos Humanos para transmitirle sus preconizaciones.

Por último, la FIDH hace un llamamiento a la comunidad internacional en su conjunto para que se apoyen estas tendencias democráticas y pluralistas, también ante las presiones reales o posibles que surjan de los Estados vecinos al país.

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