La Haya, París, 23 de julio de 2026. El 16 de julio, la Sala de Cuestiones Preliminares I de la Corte Penal Internacional (CPI) confirmó por unanimidad los 17 cargos contra Khaled Mohamed Ali El Hishri, entre otros, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad que presuntamente cometió en la prisión de Mitiga, situada en Trípoli. La Sala consideró que existían motivos fundados para creer que El Hishri, una figura destacada dentro de la poderosa milicia libia anteriormente conocida como Fuerza Especial de Disuasión (RADA), es responsable de numerosos crímenes, entre otros, tortura, violación y otras formas de violencia sexual, asesinato, esclavitud, persecución, encarcelamiento y otros actos inhumanos cometidos contra las personas detenidas. Para miles de víctimas y supervivientes de abusos cometidos en el marco del sistema penitenciario libio, esta decisión supone un reconocimiento largamente esperado de la gravedad de los crímenes que sufrieron y abre una nueva etapa en la búsqueda de justicia y reparación.
"Esta decisión demuestra que es posible exigir responsabilidades por los crímenes cometidos en Libia, aunque hayan transcurrido varios años desde los hechos. A medida que avance este caso, las víctimas de estos abusos deben seguir ocupando un lugar central en el proceso. Esta participación de las víctimas es fundamental para la búsqueda de justicia y para establecer un relato veraz de lo ocurrido", declaró Alexis Deswaef, presidente de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) y abogado inscrito en la Lista de Abogados de la CPI.
La confirmación de los cargos no es una declaración de culpabilidad. Se presume la inocencia de El Hishri salvo que se demuestre su culpabilidad ante la Sala de Primera Instancia de la CPI.
En estos momentos en que el caso pasa a la fase de juicio, la FIDH insta a los Estados y a las autoridades libias a que garanticen la plena cooperación con la Corte, entre otras cosas apoyando el desarrollo efectivo del juicio y ejecutando las órdenes de detención pendientes de la CPI en el caso de Libia. Este primer juicio no debe convertirse en un logro aislado, sino más bien en el comienzo una labor más amplia de rendición de cuentas para las víctimas de crímenes internacionales graves en toda Libia.