Entrevista a Mustafá Bouchachi, presidente de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos (LADDH), sobre la situación en Argelia

15/02/2011
Comunicado
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FIDH: ¿En qué contexto ha hecho la LADDH un llamamiento a manifestarse el sábado 12 de febrero?

Mustafá Bouchachi: Tras las revueltas en Argel el pasado mes de enero, la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos ha decidido hacer un llamamiento a la sociedad civil para orientar a los jóvenes nacidos bajo el estado de excepción. La liga ha lanzado este llamamiento en el marco de un movimiento, la Coordinación Nacional para el Cambio y la Democracia, compuesto por ligas de defensa de los derechos humanos, jóvenes, sindicatos y partidos políticos.

Esta marcha había sido prohibida por las autoridades, que en su lugar habían propuesto una sala para reunirse. La manifestación ha sido objeto de una represión importante: más de 300 personas (entre ellas periodistas y diputados) han sido detenidas y ha habido una decena de heridos. Sin embargo, la Coordinación ha decidido mantener las próximas marchas.

FIDH: ¿Cuáles son las reivindicaciones presentadas por el movimiento?

Mustafá Bouchachi: La liga no pretende desempeñar un papel político, pero parte del principio de que no se pueden respetar los derechos humanos sin democracia ni una justicia independiente. Por tanto, pedimos que se amplíe el campo político, mediático, para que se produzca un cambio pacífico hacia la democracia. También hacemos un llamamiento a la liberación de los jóvenes detenidos durante las protestas sociales del pasado mes de enero y a la derogación del estado de excepción.

FIDH: ¿Cómo transcurre la movilización?

Mustafá Bouchachi: Es necesario señalar que el pueblo argelino es un pueblo maltratado por la guerra civil. La gente siente el miedo en el cuerpo durante estas marchas. Hace falta tiempo para que los argelinos se animen a militar. Por otra parte, somos una sociedad muy dividida, lo que hace esta tarea más difícil aún.

FIDH: ¿Cuál es la actitud del gobierno argelino?

Mustafá Bouchachi: Se trata de un Estado que tiene dinero, por lo que todavía puede comprar la paz social para que dure un poco más. El gobierno distribuye dinero, por ejemplo, a través de asociaciones encargadas de acoger a los jóvenes, ayudarles, encontrarles un trabajo. Eso incluso si no hay realmente trabajo. El gobierno también ha realizado declaraciones, como por ejemplo la creación de 3 millones de puestos de trabajo. Además ha anunciado la distribución de millares de viviendas para los próximos meses. Ha pedido igualmente a los gendarmes que no apliquen el código de la circulación y a los fiscales que no ejecuten las sentencias. Están comprando el silencio de la gente.

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