La vergüenza de Europa

La reunión de ministros del Interior de la Unión Europea no logra ningún avance en la crisis de refugiados en Europa

Los ministros del Interior de la UE reunidos el lunes en Bruselas no consiguieron solucionar las urgentes necesidades de la crisis de refugiados en Europa. Fueron incapaces de ponerse de acuerdo sobre una propuesta relativa al traslado de 120 000 refugiados desde Grecia, Italia y Hungría, y recurrieron a un acuerdo alcanzado en junio sobre un mecanismo temporal y excepcional para el traslado de 40 000 personas en dos años.

Demuestra una extraordinaria y vergonzosa falta de valentía política. Europa, con una población de 500 millones de personas, tiene capacidad para otorgar protección a quienes la necesitan y así lo hizo en un pasado no muy lejano. A finales de los 70, veinte Estados occidentales aceptaron a 623 000 refugiados que huían de Vietnam. En 1992, se tramitaron 670 000 solicitudes de asilo en una UE formada por quince Estados miembros, frente a 620 000 en 2014 en veintiocho Estados miembros. Sin embargo, ahora observan paralizados cómo cuatro millones de personas procedentes de Siria buscan refugio en países vecinos, al tiempo que cuerpos sin vida arriban a las costas europeas y familias desesperadas suplican asistencia básica tras haber arriesgado la vida para lograr ponerse a salvo.

La indiferencia de los líderes europeos hacia este sufrimiento supone una marcha indeleble en la reputación del continente y pone en entredicho incluso los valores fundacionales de la Unión.

Está previsto que los ministros de la UE vuelvan a reunirse el 22 de septiembre para intentar alcanzar un acuerdo sobre el traslado de 120 000 refugiados más, una cifra con la que los países de la UE tuvieron dificultades en las últimas semanas en medio de una tensión creciente.

La FIDH ha formulado recomendaciones detalladas sobre migración y asilo a la UE y sus Gobiernos, poniendo de manifiesto la necesidad de establecer vías de acceso a Europa legales y seguras, como única solución para evitar la pérdida de vidas, preservar la dignidad humana y cumplir con las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y del derecho de refugiados.

Instamos al Consejo de la UE a tener en cuenta estas recomendaciones a la hora de reabrir el debate la próxima semana en la cumbre.

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