Belfast, París, 11 de junio de 2026. En Belfast, la última escalada de violencia racista se produjo tras un horrible delito cometido el lunes por la noche, que se grabó en vídeo y se difundió en redes sociales y por el que se ha detenido a un migrante sudanés al que se ha acusado de intento de asesinato. El pogromo organizado que se ha desencadenado a raíz de este hecho ha dado lugar a ataques racistas contra viviendas de migrantes y a un clima generalizado de intimidación, incluso a través de la difusión de listas con direcciones.
La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) y su grupo miembro en Irlanda del Norte, el Committee on the Administration of Justice (CAJ), expresan su profunda preocupación por la violencia y la intimidación racistas hacia las personas migrantes en sus propios hogares que se ha producido en Belfast y otras localidades de la jurisdicción a lo largo de esta semana.
"Estamos asistiendo a la manipulación y la explotación de un crimen atroz para convertir colectivamente en chivos expiatorios y atacar a grupos étnicos y comunidades enteras que no tenían nada que ver con lo sucedido", afirmó Daniel Holder, director del CAJ. "La intimidación racista en Irlanda del Norte es tan peligrosa debido a la participación de elementos de grupos paramilitares lealistas, a lo que en los últimos años se ha sumado una mayor organización y difusión de discursos antiinmigración e islamófobos de extrema derecha, tanto a través de internet como en el espacio público".
El CAJ y otros grupos de Irlanda del Norte ya habían manifestado su preocupación en las últimas semanas, antes de que se produjera este terrible crimen, debido al riesgo inminente de que se estallaran episodios de violencia racista generalizados por tercer verano consecutivo. Esta actividad se enmarcaba en el contexto del aumento de la actividad de la extrema derecha en internet y en el espacio público en determinadas localidades durante las últimas semanas, entre otras cosas, con murales que incitaban al miedo y al odio racial y presentaban a las personas migrantes, en su conjunto, como una amenaza.
El CAJ y la FIDH instan a las autoridades del Reino Unido e Irlanda del Norte a que adopten medidas inmediatas, entre otros, la aplicación de las recomendaciones pendientes de los órganos de tratados de las Naciones Unidas (ONU) pertinentes, con el fin de luchar contra el racismo y la actividad de la extrema derecha en su territorio.
Cabe destacar que la estrategia oficial de Irlanda del Norte a la hora de combatir la actividad paramilitar no hace ninguna referencia en absoluto a la participación de los paramilitares en los actos de intimidación racista, a pesar de que la propia Comisión Independiente de Información (IRC) sobre actividad paramilitar, creada por los Gobiernos del Reino Unido e Irlanda, ha formulado una recomendación pendiente en este sentido.
Las autoridades de Irlanda del Norte también necesitan urgentemente una estrategia antirracista sólida que sustituya al borrador actual, en el que ni siquiera se menciona la organización de la extrema derecha ni la participación de los grupos paramilitares en los ataques racistas, ni contiene medidas para abordarlas.
Por otra parte, existe una necesidad urgente de mejorar la regulación de los proveedores de redes sociales con el fin de garantizar que se les impone la obligación de eliminar contenidos que inciten a la violencia o que alcancen el umbral de incitación al odio racial.
El CAJ, junto con el sindicato UNISON y sus socios tecnológicos de la Rabble Cooperative, elaboró dos informes previos en los que se recogen la actividad de la extrema derecha en Internet (en inglés): "Mapping Far Right Activity Online in Northern Ireland: Project Report" (mai 2025) y "Inciting a Pogrom? Social media and the racist disorder in Ballymena and Beyond during summer 2025."
En el verano de 2024, el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD) expresó su preocupación por las numerosas denuncias de que "grupos paramilitares y personas afiliadas que cometen actos de violencia racista e intimidación para disuadir a personas pertenecientes a minorías étnicas y a migrantes de que habiten viviendas o establezcan actividades comerciales en determinadas zonas". En 2025, el Comité de los Derechos Económicos, Sociales y Culturalesִ (CDESC) de la ONU instó a las autoridades a "prevenir y combatir la intimidación ejercida por grupos paramilitares contra las minorías étnicas y los migrantes en Irlanda del Norte, a fin de que estos gocen de acceso a una vivienda adecuada y eviten la segregación de facto".