París, 20 de marzo de 2026. Se trata de la primera sentencia contra un ciudadano francés por genocidio. Además, también es la primera decisión que dicta un tribunal francés en relación con las atrocidades cometidas por el EI contra la comunidad yazidí. Sabri Essid, miembro francés de la organización Estado Islámico, fue declarado culpable de haber cometido, entre agosto de 2014 y finales de 2016, actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad contra dos mujeres yazidíes y varios niños y niñas en Siria. Se le condenó asimismo por complicidad en estos crímenes y por haber participado en el traslado de una mujer esclavizada y de sus hijos e hijas en 2015.
"Pasaron prácticamente 12 años desde el inicio del genocidio y la decisión de la sala de lo penal de París constituye un reconocimiento decisivo por parte de la justicia francesa de las atrocidades cometidas por el EI contra la comunidad yazidí. Esta sentencia establece la responsabilidad de Sabri Essid en los crímenes sufridos por las supervivientes, que testificaron con valentía y dignidad a lo largo del proceso de instrucción y del juicio", declaró Bahzad Farhan, presidente de Kinyat.
"Se ha logrado este veredicto gracias al valor y la determinación de las supervivientes yazidíes, para quienes esta primera condena de un miembro francés del EI por genocidio y crímenes de lesa humanidad reviste una inmensa importancia", declaró Clémence Bectarte, abogada de las partes civiles y coordinadora del Grupo de Acción Judicial de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH).
Desde un punto de vista jurídico, en esta decisión se establecen dos conclusiones fundamentales:
– por un lado, se reconoce formalmente que el Estado Islámico actuó conforme a un plan concertado, lo que demuestra que la organización orquestó meticulosamente su campaña de persecución contra la población yazidí, incluso antes del ataque al monte Sinjar que tuvo lugar en agosto de 2014;
– por otra parte, la sentencia establece que Sabri Essid no solo cometió actos de genocidio como autor directo –entre otros, causó graves lesiones a la integridad física o mental constitutivas de genocidio, así como actos de esclavitud, encarcelamiento, tortura, violación, persecución y otros actos inhumanos que constituyen crímenes de lesa humanidad contra mujeres yazidíes y sus hijos e hijas–, sino que también se le considera responsable por complicidad por su participación en el traslado de una superviviente yazidí y su familia de un lugar de esclavitud a otro.
En 2019, a partir de la información facilitada por la FIDH y Kinyat, así como de los testimonios aportados por supervivientes yazidíes, las autoridades francesas identificaron a Sabri Essid y a seis de sus víctimas, lo que permitió la apertura de una investigación judicial. Cinco años después, en 2024, el órgano judicial de instrucción ordenó remitir a Sabri Essid a la sala de lo penal. La FIDH, Kinyat, la Fundación Free Yezidi (FYF), Yazda y la Liga de los Derechos Humanos (LDH) se constituyeron en parte civil en el caso, junto con tres víctimas yazidíes y sus ocho hijos e hijas.
"La decisión de la sala de lo penal del Tribunal de París marca un hito esencial en la lucha contra la impunidad de los combatientes del EI, cuyos crímenes no solo deben ser juzgados como terrorismo, sino también como crímenes internacionales, como el genocidio, contra civiles y comunidades étnicas y religiosas", declaró Natia Navrouzov, directora ejecutiva de Yazda.
Se cree que Sabri Essid murió en Siria 2018, aunque existe gran incertidumbre en torno a las circunstancias y la veracidad de su fallecimiento, por lo que el tribunal decidió juzgarlo in absentia. Esta sentencia garantiza que se le pueda detener y encarcelar si reapareciera en el futuro. Sabri Essid también tendría derecho a solicitar un nuevo juicio.
"Aunque estas sentencias son de vital importancia, la justicia y la rendición de cuentas por los crímenes cometidos por el EI no pueden ocultar las continuas dificultades a las que se enfrenta la comunidad yazidí en Iraq, donde continúa viviendo bajo una intensa presión psicológica, sometida a constantes amenazas contra su seguridad", declaró Pari Ibrahim, directora ejecutiva de la Fundación Free Yezidi (FYF). "El resurgimiento del EI en la región sigue siendo un peligro importante para el futuro de esta comunidad".
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