Apoyo a Jafar Panahi y a su película Taxi Teherán

10/04/2015
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La FIDH tiene el placer de anunciar su apoyo a Jafar Panahi y a su último largometraje, Taxi Teherán.

"El Gobierno de Irán continúa intentando silenciar las voces independientes y pacíficas que se alzan en favor de los derechos humanos y la justicia," declaró Karim Lahidji, presidente de la FIDH. "La FIDH seguirá apoyando la libertad de expresión en Irán, así como el derecho de personas como Jafar Panahi a trabajar en el ámbito que elijan y a disfrutar de las libertades más básicas."

Jafar Panahi fue detenido el 1 de marzo de 2010, acusado de realizar un largometraje crítico con el Estado de Irán y de planificar su proyección fuera del país. Fue puesto en libertad condicional en mayo de 2010, y en diciembre del mismo año la sección 26 del Tribunal de la Revolución Islámica le condenó a seis años de prisión acusado de varios delitos, entre ellos "reunión, connivencia y propaganda contra el Estado." Además, se le inhabilitó para ejercer cualquier actividad profesional, pública o social durante veinte años, como dirigir largometrajes, escribir guiones cinematográficos, viajar al extranjero –no ha podido viajar desde su condena– y conceder entrevistas a medios de comunicación nacionales o extranjeros. Panahi, sin embargo, ha continuado dirigiendo películas en secreto y alzando su voz contra la represión ejercida por el Gobierno de Irán. [1]

Es miembro fundador de la campaña contra la pena de muerte en Irán ‘Step by Step to Stop the Death Penalty Campaign’, juntamente con otros destacados defensores y defensoras de los derechos humanos. En 2012 Panahi y la abogada de Derechos Humanos Nasrin Sotudeh fueron galardonados conjuntamente con el premio Sájarov para la Libertad de Conciencia por el Parlamento Europeo .

Irán ocupa el lugar 173 de un total de 180 países en los índices de 2014 y 2015 de Reporteros sin Fronteras, y el Gobierno continúa reprimiendo duramente la libertad de expresión prácticamente en todos los ámbitos. En Irán casi todos los sitios internet independientes de noticias están bloqueados y muchas personas, especialmente los defensores y defensoras de los derechos humanos y disidentes políticos, están sometidos a acoso, amenazas y penas de cárcel por expresar su opinión de forma pacífica. Solo en los últimos doce meses, más de cincuenta internautas han sido detenidos, algunos de ellos simplemente por haber intercambiado mensajes privados satíricos a través de sus teléfonos móviles. Varios de ellos han sido juzgados por los tribunales de la revolución islámica, que los ha condenado a penas de prisión de entre uno y ocho años. Las razones que alega el Estado para ejercer este tipo de censuras son ambiguas y se refieren a acusaciones como " difundir propaganda contra el Estado", "publicar contenidos inmorales", "actuar contra la seguridad nacional" e "proferir injurias contra figuras religiosas". Se sabe que al menos dos personas están actualmente en el corredor de la muerte por "maldecir al profeta" y en 2014 una persona ha sido ejecutada acusada de "herejía".

La FIDH condena firmemente esta violación continua del derecho a la libertad de expresión y creencias, y encomia a Jafar Panahi por su trabajo para ayudar a compartir la opinión de tantos iraníes cuyas voces silencia el Gobierno de Irán.

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