Bangkok, París, 26 de marzo de 2026. Las organizaciones y redes de derechos humanos abajo firmantes, instamos a los miembros de la GANHRI a continuar presionando para que se lleven a cabo reformas sustantivas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la India antes de la reunión anual de la GANHRI en Ginebra, prevista del 30 de marzo al 1 de abril de 2026.
En marzo de 2025, el Subcomité de Acreditación (SCA) de la GANHRI recomendó rebajar la categoría de la NHRCI de A a B, debido a las dudas sobre su capacidad para operar con independencia. La GANHRI concedió un plazo de un año a la NHRCI para que aplicase sus recomendaciones, antes de tomar una decisión definitiva. La NHRCI se manifestó contra esta decisión de rebaja que intentó anular, pero el Buró de la GANHRI rechazó el recurso y volvió a remitir el asunto al SCA. De conformidad con el plazo original, el SCA debía tomar una decisión definitiva en abril de 2026, aunque ahora se ha pospuesto hasta noviembre de 2026.
La NHRCI debería aprovechar este tiempo para emprender reformas significativas que garanticen el cumplimiento de los Principios de París, el conjunto de normas mínimas internacionales para unas instituciones nacionales de derechos humanos eficaces, independientes y transparentes.
El SCA planteó formalmente sus preocupaciones por primera vez en 2011 y las reiteró en 2016, 2017, 2023 y 2024, tras lo cual aplazó la reacreditación de la NHRCI durante dos años consecutivos, en 2023 y 2024.
Los miembros de la GANHRI deben garantizar que ejercen un escrutinio continuado sobre los persistentes incumplimientos de la NHRCI respecto a las recomendaciones formuladas por el SCA desde hace tiempo que se describen a continuación.
1. Conflicto de intereses en las investigaciones
Continúa sin solventarse la preocupación por la dependencia de la NHRCI con respecto a los agentes de policía designados por el Gobierno para llevar a cabo investigaciones, especialmente en casos relacionados con presuntos abusos policiales. Esta práctica genera conflictos de intereses, lo que socava la imparcialidad y la confianza de las víctimas en la Comisión. A pesar de las constantes recomendaciones que recibe desde 2017, la NHRCI no ha diversificado su personal de investigación con el fin de incorporar personas expertas independientes, como personal de investigación en derechos humanos, especialistas forenses y profesionales del derecho.
2. Falta de pluralismo en la dirección y el personal
La CNDH continúa sin cumplir los requisitos de los Principios de París en materia de pluralismo. Su composición adolece de falta de representatividad, con una escasa diversidad de género y de inclusión de perspectivas de minorías. Algunos puestos claves han permanecido vacantes durante amplios periodos de tiempo, entre otros, los reservados a la representación de la sociedad civil.
3. Nombramientos opacos en la dirección
Falta de transparencia y participación pública significativa el proceso de nombramiento de la presidencia, los miembros y el personal directivo de la NHRCI. El hecho de que se nombren constantemente altos cargos que mantienen estrechos vínculos con el Gobierno, como el secretario general, suscita serias dudas sobre su independencia.
A pesar de las reiteradas recomendaciones formuladas por el SCA, las vacantes no se anuncian públicamente ni se someten a procesos de selección abiertos y basados en el mérito, lo que aumenta la falta de independencia y pluralismo.
4. Respuesta inadecuada a la reducción del espacio cívico y a las represalias contra las personas defensoras de los derechos humanos
La NHRCI no ha respondido de manera efeciente al deterioro continuado del marco de derechos humanos en la India, que incluye, entre otros, las crecientes restricciones a la libertad de expresión, el uso indebido de leyes represivas como la Ley de Prevención de Actividades Ilegales (en inglés UAPA) y las represalias contra personas defensoras de los derechos humanos.
A pesar de haber recibido comunicaciones de las relatorías especiales de las Naciones Unidas, la NHRCI ha guardado silencio sobre casos emblemáticos, como la detención ilegal de personas refugiadas y solicitantes de asilo procedentes de Myanmar. En otros casos –como el de la defensora de los derechos humanos adivasi Suneetha Pottam– la NHRCI desestimó las denuncias por motivos de procedimiento, como la existencia de procesos judiciales pendientes, y no procedió a investigarlas de forma independiente.
En términos más generales, la Comisión no ha abordado las tendencias represivas, como las situaciones de detención prolongada sin juicio, que se lleva a cabo en virtud de la UAPA, que afecta a personas defensoras de los derechos humanos como Umar Khalid, Sharjeel Imam, Ibrahim Dafadar y Khurram Parvez. En la misma línea, a pesar del aumento de los ataques y el acoso contra periodistas –entre quienes se encuentran Rana Ayyub, Rajdeep Sardesai, Ravish Kumar, Mohammed Zubair, Arfa Khanum Sherwani, Mahesh Langa y Prabir Purkayastha–, la Comisión no ha respondido a esta tendencia general de intimidación ni ha intervenido más allá de casos puntuales.
Por otra parte, la NHRCI no ha ejercido su mandato de visitar las prisiones con el fin de evaluar las condiciones de detención y proporcionar protección. Esta falta de medidas refleja un fracaso sistémico a la hora de abordar la reducción del espacio cívico y las represalias contra las voces disidentes.
5. Colaboración escasa y selectiva con la sociedad civil
La colaboración de la NHRCI con las organizaciones de la sociedad civil (OSC) continúa siendo escasa y selectiva, ya que sus relaciones se limitan principalmente a un reducido grupo de partes interesadas, entre las que no se encuentran personas defensoras ni organizaciones críticas con su actuación.
Esta exclusión de las OSC independientes y diversas afecta negativamente a la capacidad de la NHRCI para abordar de forma adecuada e independiente las violaciones de los derechos humanos.
A modo de ejemplo, durante la crisis de Manipur, la CNDH no se comunicó con partes interesadas independientes de la sociedad civil a pesar de que contaban con informes de investigación fiables, como los elaborados por la Unión Popular de Libertades Civiles en los que habían participado juristas y personas defensoras de los derechos humanos. La Comisión no consultó a estas partes ni facilitó un diálogo público más amplio, lo que socava su mandato de participación cooperativa y participativa.
Del mismo modo, la NHRCI no ha colaborado con los grupos de la sociedad civil que contribuyeron a elaborar los informes críticos presentados al SCA, ni ha iniciado consultas transparentes sobre la aplicación de las recomendaciones del SCA. Esas útiles colaboraciones podrían haber facilitado un diálogo constructivo que habría allanado el camino hacia mejoras concretas en el resultado del trabajo de la NHRCI.
6. Silencio ante las violaciones sistémicas de los derechos humanos
A pesar de las recomendaciones que se le vienen formulando desde hace años, la NHRCI no ha abordado de manera coherente ni proactiva las violaciones graves de los derechos humanos. Principalmente, ha permanecido en silencio sobre cuestiones sistémicas planteadas por organismos internacionales, como las preocupaciones planteadas por el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial en relación con la expulsión forzosa de comunidades indígenas, las detenciones ilegales en Assam y las ejecuciones extrajudiciales de personas adivasis en Bastar, Chhattisgarh. La NHRCI no ha tomado conocimiento de oficio de estas cuestiones ni ha expresado una posición públicamente.
La Comisión no ha abordado las violaciones generalizadas y la discriminación sistémica contra las minorías, entre otros, ataques violentos, asesinatos y demoliciones ilegales.
Ha guardado silencio sobre la aprobación de nuevas leyes y reglamentos, como la Ley de Protección de Datos Personales Digitales de 2023 y las Normas de Tecnología de la Información (Directrices para Intermediarios y Código de Ética de los Medios Digitales) de 2021, que podrían facilitar aún más la vigilancia estatal y socavar la privacidad y el derecho a la libertad de expresión.
Las OSC han expresado sistemáticamente su preocupación por las incoherencias y la ineficacia de la NHRCI a la hora de abordar las violaciones graves de los derechos humanos. A modo de ejemplo, cabe indicar que la mayoría de las denuncias se han desestimado sistemáticamente en las primeras fases de su tramitación, a menudo sin que se haya producido una investigación detallada. Todo ello socava el mandato de la Comisión y el cumplimiento de los Principios de París.
CSOs have routinely raised concerns over the NHRCI’s inconsistencies and ineffectiveness in addressing serious human rights violations. As an example, most complaints have been routinely dismissed at the early stages of filing, often without detailed investigations. All these undermine the Commission’s mandate and compliance with the Paris Principles.
Preocupaciones respecto a las declaraciones de la NHRCI sobre los Principios de París
Nos preocupan profundamente las recientes declaraciones del presidente de la CNDH –miembro de la Mesa de la GANHRI– sobre la necesidad de "revisar" o "renovar" los Principios de París, la norma mundial que garantiza la independencia y la eficacia de las instituciones nacionales de derechos humanos.
La revisión de los Principios de París amenaza con debilitar la protección de los derechos humanos y erosionar la confianza en un sistema internacional concebido para exigir responsabilidades a las INDH.
El presidente de la NHRCI cuestionó la pertinencia de los Principios de París, sugiriendo que se centran principalmente en los aspectos “cosméticos” del diseño institucional –como las estructuras formales y la emisión de declaraciones públicas– en lugar de garantizar una eficacia sustantiva.
Este tipo de comentarios amenazan con socavar el papel fundamental de los Principios de París, que se elaboraron precisamente para garantizar la independencia, la credibilidad y la eficacia funcional de las instituciones nacionales de derechos humanos. Calificar estas normas como meramente procedimentales pasa por alto su función esencial a la hora de salvaguardar la integridad institucional y permitir que estas organizaciones actúen de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos.
La sugerencia adicional del presidente de la NHRCI de sustituir a la GANHRI como organismo internacional encargado de supervisar el proceso de acreditación es interesada y preocupante. Esta medida corre el riesgo de socavar la independencia y la credibilidad del sistema de acreditación y de debilitar la rendición de cuentas por el cumplimiento de las normas internacionales.
Llamamiento a la acción
Instamos a los miembros de la GANHRI, especialmente al Buró y al Comité de Supervisión y Acreditación (SCA), a:
1. reafirmar la centralidad y la integridad de los Principios de París;
2. rechazar cualquier intento de debilitar o reinterpretar estas normas de manera que se comprometa la independencia;
3. seguir aplicando procesos de acreditación rigurosos, coherentes y transparentes.
También instamos a la NHRCI a que aproveche los próximos meses para mejorar su cumplimiento de los Principios de París. Instamos a la Comisión a que:
1. actúe sin más demora en relación con las recomendaciones que viene formulando el SCA desde hace tiempo;
2. consulte de manera significativa con partes interesadas diversas e independientes de la sociedad civil más allá de sus redes de OSC actuales;
3. garantice que los esfuerzos de reforma sean participativos y transparentes, que se realicen en consulta con miembros del parlamento, la sociedad civil y personas defensoras de los derechos humanos de todo el país.
La credibilidad del sistema de acreditación de la GANHRI depende de que aplique sus normas de forma coherente y de que sus miembros tengan la voluntad de respetarlas sin excepción. Un escrutinio continuado basado en principios es esencial para salvaguardar la integridad de las INDH en todo el mundo.
Agradecemos a los miembros de la GANHRI su compromiso constante con el fortalecimiento de las INDH independientes. Nuestro compromiso es apoyar todos los esfuerzos que promuevan la rendición de cuentas, la transparencia y una reforma genuina.