Carta pública conjunta sobre los derechos humanos en China previa a la visita de los miembros del Parlamento Europeo

19/05/2026
Carta abierta
en es fr
© David Iliff / Creative Commons 3.0

El 19 de mayo de 2026, antes de la visita de los miembros del Parlamento Europeo a China prevista para finales de mayo de 2026, la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) y otras seis organizaciones de derechos humanos enviaron la siguiente carta abierta con el fin de exponer sus principales preocupaciones en relación con los derechos humanos en China y pedir a los miembros del Parlamento Europeo que adopten medidas concretas. Leer la carta conjunta a continuación.

19 de mayo de 2026
A la atención de: Miembros del Parlamento Europeo

Estimados Miembros del Parlamento Europeo:
Ante su próxima visita a China, les instamos a que sitúen los derechos humanos en el centro de sus conversaciones con sus homólogos chinos.
Nuestras organizaciones llevan mucho tiempo pidiendo a las autoridades políticas europeas que vayan más allá de las declaraciones abstractas de preocupación para intentar abordar de manera significativa la crisis de derechos humanos que afecta a la población en China y tomen medidas concretas para mitigarla. El motivo es que creemos en la universalidad de los derechos humanos y en los compromisos en materia de derechos humanos adquiridos por la Unión Europea (UE) con la comunidad internacional y con su propia ciudadanía. Sin embargo, observamos reiteradamente que, en las relaciones entre la UE y China, a menudo se deja de lado la cuestión de los derechos humanos y no se le aborda con la misma determinación que se dedica a la seguridad, el comercio y otras áreas de la acción exterior de la UE.

Desde que el presidente Xi Jinping asumió el poder en 2012, las autoridades chinas han lanzado un amplio ataque contra los derechos humanos con la generalización de detenciones arbitrarias,  asimilación forzada,  trabajo forzoso y tortura; así como la represión transnacional fuera de sus fronteras con total impunidad, incluso en Europa, ya que se sabe que por el momento son escasas las personas del funcionariado chino que han rendido cuentas por estas graves violaciones.

Las autoridades chinas ejercen un control implacable sobre la información y el discurso público, reprimiendo la disidencia y la reunión pacífica, vigilando a las personas defensoras de los derechos humanos y a otros actores de la sociedad civil, y sometiendo a juicio a muchos de ellos recurriendo a vagas disposiciones de seguridad nacional. Algunos grupos que antes disfrutaban de cierto margen de maniobra –como las feministas y los miembros de la comunidad LGBTI– actualmente se enfrentan a mayores restricciones y a castigos más severos. Las autoridades chinas no solo se niegan  a cumplir gran parte de las obligaciones internacionales del país en materia de derechos humanos, sino que también tratan de hacer cambiar las  normas y socavar a  instituciones internacionales claves..

Aunque la UE considera a China a la vez como un país socio en materia de cooperación, un competidor económico y un rival sistémico, las instituciones europeas deben tener en cuenta todos los aspectos de las medidas de estas autoridades y, sobre todo, las cada vez más numerosas violaciones de derechos que comete, tanto en su territorio como en el extranjero, así como su patente cuestionamiento de las normas globales de derechos humanos y de las instituciones internacionales que las salvaguardan.

Durante su visita, les instamos encarecidamente a que reiteren el compromiso inequívoco del Parlamento Europeo con la universalidad y la indivisibilidad de los derechos humanos, así como su disposición a abordar las graves violaciones de los derechos humanos cometidas por China en su interacción con sus homólogos y que:

 exijan la liberación inmediata e incondicional de las personas defensoras de los derechos humanos que se encuentran en detención por llevar a cabo un trabajo legítimo, citando expresamente el nombre de estas personas y retomando la última declaración realizada por la UE ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU);
 en consonancia con la reciente resolución del Parlamento Europeo sobre la nueva ley china de promoción de la unidad y el progreso étnicos, pidan a sus contrapartes chinas que deroguen esta disposición que vulnera los derechos culturales, lingüísticos y religiosos de la población tibetana, uigur y de otros grupos étnicos de China y que corre el riesgo de aplicarse para restringir derechos en el extranjero;
 soliciten a las autoridades chinas que informen del paradero de las personas cuyas familias han estado buscando información sobre sus seres queridos en la región uigur, entre otros 40 personas uigures que Tailandia deportó a China en febrero de 2025, y presionen para que se les permita comunicarse libremente con sus familias;
 manifiesten su total apoyo a las investigaciones internacionales independientes sobre las alegaciones formuladas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria y el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria en relación con posibles crímenes contra la humanidad cometidos por el Gobierno chino, incluidos, entre otros, crímenes dirigidos contra la población uigur y otros grupos étnicos no han;
 emitan al final de su visita una declaración pública para expresar su solidaridad con las personas que tratan de ejercer, promover y defender los derechos humanos en todo el país, y pidan además la liberación inmediata e incondicional de las personas defensoras de los derechos humanos que se encuentran en detención por su legítimo trabajo.

Continúe la labor realizada durante esta visita para:
 mantener los derechos humanos en China como una prioridad en la agenda del Parlamento Europeo, entre otras cosas colaborando con la UE y sus Estados miembros para alcanzar un compromiso firme y estratégico con China centrado en los derechos humanos;
 redoblar con urgencia el esfuerzo destinado a proteger y consultar de forma genuina a la sociedad civil independiente y a las personas defensoras de los derechos humanos de China y el exilio, incluso adoptando resoluciones de carácter urgente cuando se las ataque por su trabajo en relación con el país, y dándoles seguimiento;
 instar a la Comisión Europea a situar los derechos humanos en el centro de sus debates económicos y políticos, abordando como el modelo económico chino poco respetuoso de los derechos distorsiona la competencia, socava la seguridad económica europea y exige que se tomen medidas comerciales que tengan en cuenta sus costes sociales y medioambientales;
 de cara al futuro, hacer uso de las competencias de control parlamentario para velar por que la UE y sus Estados miembros basen su política hacia China en una diligencia debida vinculante en materia de derechos humanos y en la responsabilidad empresarial exigible, y que hagan de los derechos humanos un criterio estructural de la política comercial y de inversión de la UE hacia China.

Esperamos reunirnos con ustedes a su regreso para continuar debatiendo sobre medidas significativas en favor de los derechos humanos en China.

Leer más