Afganistán/Irán/Pakistán: La expulsión masiva de personas refugiadas afganas, una violación sistemática de los derechos humanos ante la pasividad de los organismos internacionales

23/07/2025
Declaración
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Mustafa Noori / Middle East Images / Middle East Images via AFP

La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), Armanshahr|OPEN ASIA, the League for the Defence of Human Rights in Iran (LDDHI), and the Afghanistan Democracy and Development Organization (ADDO) expresan su profunda preocupación y condena por la reciente devolución forzosa masiva de personas refugiadas y migrantes afganas, que se estima en 700 000, por parte de Irán. Pakistán también ha devuelto por la fuerza hasta 900 000 personas refugiadas y solicitantes de asilo afganas desde 2023. Esta devolución masiva constituye una violación flagrante de los principios fundamentales de derechos humanos y de las obligaciones internacionales de Irán y Pakistán, en particular en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que solo ha ratificado Irán, en 1976, y del principio internacionalmente reconocido de no devolución.

París, 23 de julio de 2025. Desde la toma ilegal y violenta del poder en Afganistán por los talibanes el 15 de agosto de 2021, varios millones de personas afganas se han visto obligadas a huir de su país para proteger su vida y su libertad. En 2023, el número de personas refugiadas afganas en todo el mundo alcanzó los 6,4 millones, mientras que existen 3,2 millones de personas desplazadas internamente en el país. Se han reubicado a menos de 500 000 solicitantes de asilo en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y unos pocos puntos de transferencia o tránsito en países de América Latina y África, bajo la dirección de Estados Unidos, el Reino Unido y algunas organizaciones internacionales.

Se ha denegado el registro oficial en Irán a numerosas personas de nacionalidad afgana, que además han sido objeto de acoso y han tenido que hacer frente a numerosas dificultades simplemente para comunicarse con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Pakistán. En estos momentos corren el riesgo de devolución forzosa y detención a manos de las fuerzas de seguridad iraníes. Se tiene noticia de numerosos actos de violencia física y psicológica cometidos por las fuerzas de seguridad iraníes, así como casos de acoso, agresiones y humillaciones por motivos raciales contra personas afganas por parte de locales.

Según diversas fuentes, se estima que en Irán hay una población afgana de más de seis millones de personas, de las que aproximadamente dos millones carecen de documentos de residencia legal. Se trata de una de las crisis de personas refugiadas más graves y prolongadas del mundo, que se viene produciendo desde hace más de cuatro décadas.

Se ha producido un pronunciado aumento del flujo en los últimos seis meses, con 691 049 personas afganas (tanto residentes de larga duración como personas no registradas y recién llegadas), de las cuales el 70 % han sido devueltas forzosamente a Afganistán. A finales de mayo, el Gobierno iraní concedió un plazo hasta el 6 de julio de 2025 para que las personas afganas abandonaran el país, plazo a todas luces insuficiente.

En muchos casos, se detuvo a algún miembro de la familia y se lo devolvió por la fuerza y por separado, lo que dejó a numerosos niños y niñas sin acompañantes y sin tutores/as. Los niños y niñas se han quedado sin sus padres o madres y permanecen en los campos de deportación cercanos a la frontera con Afganistán, donde las condiciones nutricionales, sanitarias y psicológicas son extremadamente precarias. Por otra parte, muchos de estos niños y niñas han nacido en Irán y carecen de vínculos sociales o lingüísticos con Afganistán. No se les proporciona ningún apoyo logístico oficial para trasladar sus pertenencias, lo que obliga a las familias a abandonar todo lo que han logrado construir durante décadas y llegar a Afganistán en la indigencia y con las manos vacías. No se les ha dado la oportunidad de resolver sus asuntos, en particular recuperar los anticipos del alquiler, cobrar sus salarios y recoger sus pertenencias, ni organizar el transporte de sus enseres domésticos.

Se estima que cuatro millones de personas afganas han buscado refugio en Pakistán, entre quienes se encuentras los 1,4 millones de personas registradas por el ACNUR. Entre octubre de 2023 y principios de 2025, las autoridades pakistaníes devolvieron por la fuerza a unas 600 000 personas afganas. A finales de 2023, el Gobierno pakistaní anunció que procedería a expulsar por fases a 1,7 millones de personas afganas indocumentadas. De este modo, se estima que entre 800 000 y un millón de personas afganas, independientemente de su situación, han sido devueltas por la fuerza o se han marchado bajo presión, han sido detenidas o se les ha exigido el pago de multas.

Las condiciones de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo afganas en Pakistán son terribles, con una situación de pobreza generalizada, ya que no se les permite trabajar, carecen de vivienda, ya que no se les permite alquilar, y se imponen severas restricciones sobre sus derechos y medios de vida. Las mujeres solas, personas defensoras de los derechos humanos y periodistas son especialmente vulnerables y sufren diferentes formas de extorsión y amenazas de detención. Muchas de ellas afirman su temor a que las detengan y permanecen en sus casas.

A pesar de la presencia del ACNUR en los tres países, su programa de apoyo para hacer frente a la actual crisis humanitaria ha tenido escasa repercusión en las personas refugiadas afganas altamente vulnerables que se encuentran en Irán y Pakistán y en quienes han sido devueltas por la fuerza a Afganistán. La organización ha tenido dificultades para cumplir su mandato de registrar, asistir y proteger a todas las personas solicitantes de asilo en Irán y Pakistán, buscar soluciones duraderas, como el asentamiento, la integración local y su seguridad y dignidad, y respetar la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, en particular el protocolo de no devolución.

El mandato del ACNUR en Afganistán no ha logrado su objetivo, al menos en lo que respecta a la prestación de asistencia a este gran número de personas afganas y desplazadas internas retornadas por la fuerza para su reintegración. Las personas retornadas no han recibido las ayudas en efectivo, los artículos domésticos ni los servicios básicos necesarios para su vida cotidiana que establece el actual programa del ACNUR y se enfrentan a una nueva crisis humanitaria en Afganistán.
Los portavoces de los talibanes han declarado en repetidas ocasiones que no tienen ni la capacidad ni la voluntad de acoger a estas personas afganas retornadas por la fuerza. Los retornos forzosos a la zona de Afganistán controlada por los talibanes tienen graves consecuencias humanitarias y económicas, así como en materia de seguridad. Los talibanes no han ofrecido ningún programa de reintegración, empleo o apoyo social a las personas a quienes se ha retornado por la fuerza, y a su llegada, la mayoría de ellas se enfrentan a la pobreza, la falta de hogar y amenazas a su seguridad.

Ante la brutalidad de la devolución y la falta de apoyo institucional a la población afgana retornada por la fuerza, muchas personas del propio Afganistán, especialmente en Herat, han iniciado y liderado importantes acciones de movilización de ayuda humanitaria. Hay activistas de la diáspora afgana que han condenado este proceso, si bien han subrayado el clima de miedo que impera bajo el régimen talibán y las razones por las que millones de personas han huido de su país. Activistas iraníes de los derechos de las mujeres, la sociedad civil y los derechos humanos, así como medios de comunicación independientes, han lanzado valientes llamamientos colectivos y han condenado la devolución forzosa y el trato dispensado a las personas afganas. La población local de la provincia iraní de Beluchistán, incapaz de impedir las devoluciones forzosas, se movilizó para proporcionar agua y alimentos a la población afgana retenida en campamentos fronterizos a la espera de su devolución.

1. Pedimos a los Gobiernos de Irán y Pakistán que:
 detengan inmediatamente la deportación masiva de personas refugiadas y solicitantes de asilo afganas;
 respeten el principio de no devolución;
 cooperen de forma transparente y eficaz con las organizaciones de derechos humanos y los organismos de las Naciones Unidas.

2. Pedimos al ACNUR y a los Gobiernos donantes que:
 eEstablezcan urgentemente programas eficaces de apoyo, reasentamiento y reintegración para las personas repatriadas a Afganistán, con las ayudas en efectivo, artículos para el hogar o servicios básicos necesarios para su vida cotidiana, con cargo al actual programa del ACNUR;
 faciliten y aceleren el proceso de establecimiento de la condición de persona refugiada y la concesión de permisos de residencia temporal y visados humanitarios a quienes se encuentren en riesgo de deportación, en particular mujeres, personas defensoras de los derechos humanos, periodistas, minorías religiosas y étnicas y personas LGBTQI;
 establezcan un canal de comunicación claro, transparente y responsable para proporcionar información actualizada sobre los casos individuales de solicitud de asilo, fijar plazos realistas y reducir la desinformación;
 utilicen los instrumentos jurídicos y diplomáticos para impedir que se sigan violando los derechos de las personas refugiadas afganas en Irán y Pakistán.

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