Violencia injustificada por parte de la policía metropolitana de Caracas.

09/08/2002
Informe

La Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) expresa su inquietud por el abuso de la fuerza por parte de la policía metropolitana (PM) de Caracas, así como por el aumento de manifestaciones donde se registran situaciones de violencia.

En efecto, el día 31 de julio de 2002, la policía metropolitana reprimió una manifestación que se desarrollaba frente al Tribunal de Justicia de Venezuela donde participaban simpatizantes de Chávez a favor del enjuiciamiento de cuatro militares presuntos líderes del fallido golpe de Estado del pasado 11 de abril y otros grupos que reclamaban el fin de la impunidad.

La actuación represiva de la policía metropolitana provocó 18 heridos, entre los que se encontraba Paul Emile Dupret, miembro de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo y activista de Derechos Humanos integrante del Comité Daniel Guillard, que se encontraba en esos momentos acompañando al equipo de televisión comunitaria Catia-TV.

La FIDH llama a las autoridades de Venezuela a respetar el artículo 68 de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que estipula que "Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público", así como todos los instrumentos internacionales de garantizar el ejercicio de los derechos de libertad de expresión y de manifestación, en particular los artículos 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y los artículos y 18 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos.

Esta situación es tanto más preocupante que la violencia continua. El día 7 de agosto, una manifestación que tenía lugar entre el Tribunal de Justicia y la Asamblea Nacional habría sido igualmente reprimida, aunque las fuerzas de policía señalan un comportamiento violento por parte de los manifestantes, quienes incluso habrían utilizado armas de fuego. Aunque se verifiquen estas últimas informaciones, la FIDH recuerda a las fuerzas policiales de Venezuela que cualquier represión de una manifestación no pacífica debe ser reprimida de forma proporcional a la agresión recibida de manera focalizada, no generalizada, salvaguardando la vida e integridad de la población.

La FIDH condena toda forma de violencia y solicita a las autoridades que velen porque una investigación imparcial establezca las responsabilidades de cada uno.

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