Haití: Elecciones pacíficas, libres y creíbles para salir de la crisis política

29/01/2016
Comunicado
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(Puerto Príncipe) Haití está sumido en una preocupante crisis política tras las irregularidades constatadas en las elecciones parlamentarias y presidenciales del 25 de octubre de 2015, que causaron su rechazo por parte de los partidos de la oposición, violentas protestas y el aplazamiento en dos ocasiones de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Nuestras organizaciones instan al presidente saliente Michel Martelly a abandonar su cargo en el plazo previsto por la Constitución, es decir, el 7 de febrero. Asimismo hacen un llamamiento a los partidos políticos para que alcancen lo antes posible un acuerdo para la celebración de elecciones pacíficas, libres y creíbles y se evite una triple crisis, de carácter político, institucional y de seguridad.

A pesar de que no se reunían aún las condiciones para la celebración de un proceso electoral libre y creíble, el Consejo Electoral Provisional (CEP) ratificó los resultados de las elecciones del 25 de octubre, que daban como ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales al candidato del partido en el poder, Juvenel Moise, por delante del opositor Jude Celestin. Las organizaciones observadores de las elecciones realizada por una coalición de ONG haitianas, entre las que se encuentra la RNDDH, concluyó que existían irregularidades importantes.

En este contexto, el partido en el poder y la comunidad internacional, a través del Grupo Central, solicitaron que se organizase el 24 de enero la segunda vuelta de las elecciones generales que ya había sido aplazada una primera vez el 27 de diciembre de 2015, mientras que el candidato de la oposición había anunciado su intención de boicotear las elecciones, calificándolas de "golpe de estado electoral". La crisis política se ha agravado tras el anuncio realizado por el CEP en el que mantiene la celebración de la segunda vuelta a pesar de que una Comisión Independiente de Evaluación Electoral confirmó, a comienzos del mes de enero, la existencia de graves irregularidades cometidas durante la primera vuelta y consideró que aún no se reunían las condiciones necesarias para la organización de una segunda vuelta.

La tensión política alcanzó su punto álgido cuando, días antes de la fecha prevista para la segunda vuelta, estallaron violentas confrontaciones en las calles de Puerto Príncipe entre manifestantes de la oposición y fuerzas del orden, con una persona herida de bala y múltiples destrozos. Varios periodistas, entre ellas la señora Liliane Pierre Paul, han sido objeto de amenazas y campañas de difamación por parte de las más altas autoridades del Estado a causa de su cobertura mediática de la crisis. Debido al temor a un estallido de violencia, el 22 de enero, la CEP tomó la decisión de aplazar sine die la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

La actual situación hace temer una prolongada crisis política que puede provocar un vacío institucional marcado por una presidencia vacante. Sin embargo, el país necesita instituciones democráticas, sólidas y que cuenten con la confianza de la ciudadanía haitiana para poder hacer frente a importantes retos económicos, sociales, humanitarios y en materia de derechos humanos, cinco años después del terremoto que devastó el país y causó 300 000 muertos.

Una misión de la FIDH estuvo en el país del 24 al 30 de enero de 2016 y acompañó a sus organizaciones miembros, la RNDDH y la CEDH, en las reuniones mantenidas con las representaciones diplomáticas de Francia, de Estados Unidos, de Canadá, de Suiza y de la Unión Europea, con la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas y con numerosas organizaciones de la sociedad civil haitiana.
Ante la actual crisis política y ante el riesgo de parálisis de las instituciones, que podría llevar al país a un nuevo ciclo de violencia, nuestras organizaciones piden a las autoridades haitianas y a los partidos políticos que actúen con moderación, evitando toda retórica inflamatoria y pidiendo a sus simpatizantes que mantengan la calma durante las manifestaciones.

Asimismo, nuestras organizaciones piden a los partidos políticos haitianos que trabajen para encontrar una salida la crisis y eviten el peligro que supondría un vacío institucional. Esta solución puede requerir la instauración de un régimen de transición, consensuado y provisional, encargado de organizar, lo antes posible, una segunda vuelta de las elecciones presidenciales en condiciones pacíficas, libres y creíbles. Para poder legitimizar este proceso nuestras organizaciones recomiendan que se vuelva a constituir el CEP, se cumplan las recomendaciones formuladas por la Comisión Independiente de Evaluación Electoral y que un organismo independiente verifique los votos de la primera vuelta.

La FIDH, la RNDDH y el CEDH instan a la comunidad internacional y especialmente al Grupo Central a apoyar la organización de elecciones creíbles y plurales que respeten la elección de las y los votantes hatitianos, y recuerdan que la necesidad de estabilidad que tiene el país no puede pasar por alto la realización de un proceso electoral satisfactorio para el conjunto de la población de Haití.

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