Mundial de 2026: la FIFA debe recuperar su independencia y denunciar los abusos de la administración Trump

11/06/2026
Comunicado
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VANESSA CARVALHO / BRAZIL PHOTO PRESS / Brazil Photo Press via AFP

Por primera vez desde 2014, el Mundial de fútbol masculino se celebra en tres países democráticos, aunque este evento va acompañado de numerosos abusos. Es hora de que la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), organizadora del Mundial, adopte por fin una postura independiente y denuncie los numerosos abusos.

París, 11 de junio de 2026. El Mundial de fútbol masculino es el mayor evento deportivo a nivel global, y este año es aún más gigantesco que en otras ocasiones, ya que participan 48 selecciones, es decir, 16 países más que en ediciones anteriores, el torneo dura 10 días más, cuenta con tres países organizadores y miles de personas aficionadas que han venido de todo el mundo para la ocasión. Sin embargo, la competición, que las personas responsables de la FIFA (el organismo que rige el fútbol mundial) afirman que es "el evento más inclusivo del planeta", comienza bajo los peores auspicios.

De los tres países organizadores, México, Canadá y Estados Unidos, este este último país quién acogerá la gran mayoría de los partidos del Mundial, concretamente 78, incluidas las semifinales y la final. Desde su toma de posesión en enero de 2025, siguiendo una ideología de supremacía blanca, sexista, transfóbica y xenófoba, Donald Trump y su Gobierno han puesto en marcha políticas especialmente agresivas contra sectores enteros de la población. Las personas inmigrantes, no blancas, transgénero, defensoras de los derechos humanos, las mujeres y las niñas son objeto de medidas que limitan sus derechos fundamentales.

Prohibición de visados para hinchas

Varios equipos tendrán que prescindir del apoyo de sus hinchas en los estadios, salvo que tengan doble nacionalidad. De este modo, las personas haitianas, iraníes, marfileñas y senegalesas tienen sencillamente prohibida la entrada en territorio estadounidense. En el caso de otros países, los costes de los visados son tan elevados (hasta 15 000 dólares estadounidenses) que se descarta por completo un viaje a Estados Unidos.

Ya se han registrado incidentes. A pesar de tener un visado en regla, al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, elegido mejor árbitro africano en 2025, se le denegó la entrada en territorio estadounidense el 6 de junio en Miami, tras un interrogatorio muy prolongado. Las autoridades canadienses han declarado públicamente que estarían dispuestas a recibir a Omar Artan, pero la FIFA ha confirmado que, finalmente, no podrá arbitrar durante la competición. Evidentemente, no ha protestado.

El delantero Aymen Hussein, estrella de la selección iraquí, auténtico héroe nacional en Iraq y procedente de una familia víctima del Estado Islámico, fue retenido durante siete horas en el aeropuerto de Chicago, donde se le sometió a interrogatorios extremadamente exhaustivos.

"Tras las ediciones de Rusia y Catar, podríamos habernos alegrado de ver cómo el Mundial volvía a países democráticos", explica el presidente de la FIDH, Alexis Deswaef. "Sin embargo estamos asistiendo a hechos que distan mucho de la idea que tenemos de la democracia. Ya es hora de que la FIFA recuerde sus valores de universalismo y que el fútbol es una cuestión de pasión y de compartir emociones, y no solo una cuestión de dinero. Es necesario que tenga una voz independiente y denuncie los abusos de la administración Trump."

A estos abusos se suma otro tema pendiente de la FIFA: esta Copa del Mundo es un nuevo desastre climático, tras la edición de Catar y sus estadios climatizados en medio del desierto. Los trayectos en avión recorridos por los equipos y la afición se podrían haber evitado en gran medida con una organización que hubiera tenido en cuenta el medio ambiente y el cambio climático.

El próximo 19 de julio, sea cual sea el equipo que se alce con la victoria, el mundo verá al presidente Donald Trump enarbolar el trofeo, bajo la mirada cómplice del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Su silencio ante las violaciones de los derechos será entonces más elocuente que nunca.

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