Brazzaville, París, 27 de junio de 2025. El 21 de mayo de 2025, se encontró a Lassy Mbouity, presidente del partido opositor Les Socialistes, abandonado en el río Madoukou, en Poto-Poto, en el tercer distrito de Brazzaville, con signos de brutalidad y desnudo, lo que demuestra que había sido víctima de tratos crueles, inhumanos y degradantes. [1] Posteriormente se le administraron primeros auxilios médicos. Desde entonces, su estado de salud no ha dejado de deteriorarse gravemente y necesita atención médica constante. Continúa viviendo en la clandestinidad debido a las continuas amenazas de muerte que recibe.
Había sido secuestrado en su domicilio el 11 de mayo de 2025 por un grupo de individuos encapuchados y armados que se lo llevaron a bordo de un vehículo sin matrícula.
En los últimos meses, Lassy Mbouity había recibido diversas amenazas y sido objeto de varios intentos de secuestro. Ante el recrudecimiento de las amenazas y los intentos de asesinato contra su persona, Mbouity había recurrido en cinco ocasiones al fiscal de la República ante el Tribunal de Primera Instancia de Brazzaville para solicitar una investigación y que se tomaran medidas para garantizar su seguridad. Lamentablemente, estas gestiones no han dado ningún resultado.
"Es necesario abrir una investigación judicial sobre los hechos lo antes posible y poner fin de inmediato a los actos de amenaza e intimidación contra Mbouity", subraya Alide Bouangui, vicepresidenta de la FIDH..
A falta de nueve meses de las elecciones presidenciales, nuestras organizaciones han observado un recrudecimiento de las prácticas represivas contra las voces disidentes. Las restricciones al espacio cívico y democrático son cada vez más recurrentes, entre otras, la prohibición sistemática de todas las manifestaciones públicas, tanto las organizadas por la sociedad civil como por los partidos políticos de la oposición, la denegación de acreditaciones a personas observadoras de organizaciones independientes de la sociedad civil congoleña, la denegación de certificados de reconocimiento (certificados de registro) a determinadas organizaciones de la sociedad civil (como el movimiento ciudadano Ras-le-bol) o las dificultades de acceso a los medios de comunicación públicos para los partidos políticos de la oposición y las organizaciones independientes de la sociedad civil.
En 2021, nuestras organizaciones habían expresado su preocupación por el deterioro del espacio democrático y de las libertades fundamentales en vísperas de las elecciones presidenciales de marzo de 2021. A día de hoy, el recrudecimiento de las violaciones de los derechos humanos continúa suponiendo un riesgo de que vuelva a surgir la violencia, en un contexto de ausencia de diálogo político entre el régimen de Denis Sassou Nguesso, en el poder desde 2002, y la oposición política y la sociedad civil.
"La garantía y el respeto de los principios democráticos y las libertades públicas y fundamentales, incluso para las personas defensoras de los derechos humanos, periodistas y miembros de la oposición política, son necesarios para generar un entorno propicio para la celebración de elecciones creíbles y pacíficas", declara Jean-Claude Katende, vicepresidente de la FIDH.