El juicio de Hissène Habré en Senegal: Hacia la independencia judicial en África

17/07/2015
Comunicado

En diciembre de 1990 se produjo el derrocamiento del dictador chadiano Hissène Habré por parte del entonces jefe del Estado Mayor y actual presidente de Chad, Idriss Deby Itno. Habré huyó a Senegal en el avión presidencial con 28 millones de dólares en fondos públicos chadianos. Estuvo en el poder ocho sangrientos años, marcados por 40 000 ejecuciones sumarias y desapariciones forzadas. Casi 200 000 personas fueron objeto de torturas a manos de la temida policía secreta, la Dirección de la Documentación y de la Seguridad (Direction de la Documentation et de la Sécurité - DDS).

Veinticinco años después, el anciano dictador tendrá que rendir cuentas delante de sus víctimas ante un tribunal independiente, las Cámaras Africanas Extraordinarias, establecidas en Senegal con ayuda de la Unión Africana. Este tribunal se creó en febrero de 2013 tras dos décadas de impunidad de Habré. Por primera vez en la historia, un Estado africano llevará a juicio en África a un dictador de otro Estado del continente. Se trata de un paso histórico para África y para la independencia judicial africana.

Esta extraordinaria saga judicial y humana comenzó en el año 1999, cuando las primeras víctimas del régimen de Habré se pusieron en contacto con nosotros. Concretamente un hombre, Souleymane Guengueng, que había enterrado en su jardín cientos de archivos con información detallada sobre hombres y mujeres torturados y asesinados a manos de los temidos agentes de la DDS en las prisiones secretas del régimen. Estos extraordinarios archivos pusieron de manifiesto los secretos de un régimen paranoico, ultrajerárquico y sangriento que eliminó a miles de personas, con independencia de su religión, etnia o edad, y con el único objetivo de conservar su poder.

Las víctimas, con el apoyo de nuestras organizaciones, han tratado de obtener justicia en Chad, Bélgica y Senegal pero pusieron su esperanza en este último país, que, a pesar de haber proporcionado refugio a Hissène Habré durante veinte años, es lo suficientemente maduro desde el punto de vista democrático para poder realizar este juicio. La Unión Africana ha desempeñado asimismo un papel importante al pedir en 2006 que se juzgase a Hissène Habré en Senegal "en nombre de toda África". En junio de 2013, el nuevo presidente Macky Sall dio su palabra a la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) de que lo haría y, lo que es más importante, ha cumplido su promesa.

La remisión de la causa el 13 de febrero de 2015 al Tribunal Penal de las Cámaras Africanas Extraordinarias por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y tortura es la culminación de diecinueve meses de investigación judicial y abre el camino a un juicio justo que está previsto se celebre en presencia de las víctimas y de sus abogados defensores a partir del 20 de julio de 2015.

Un deseo de justicia en el continente

Este juicio es muy importante, no solo porque pretende llevar a Hissene Habré ante la justicia, sino también por su gran importancia simbólica para toda África. El juicio es, en cierto modo, una respuesta al deseo de que se extienda la justicia en el continente. Se trata de un mensaje claro para Sudán, Sudán del Sur, Mali, la República Centroafricana, Zimbabwe, Guinea Ecuatorial y Eritrea, por no mencionar a los países en los que Boko Haram está causando estragos: los delitos no quedarán impunes y aunque pasen veinte años, África no olvidará a sus víctimas. Ya no se trata de una cuestión de injerencia extranjera o de justicia poscolonial a la que se aludía durante los juicios contra los autócratas que se llevan a cabo en Europa o ante los tribunales internacionales. Los juicios contra dictadores, jefes militares y criminales en masa ahora también se celebrarán en África.

Sin embargo, al organizar este juicio, Senegal, de hecho, no hace más que cumplir con sus obligaciones internacionales respecto a la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, que incluye una cláusula en la que se solicita a los signatarios de la misma que lleven a juicio a quienes cometan delitos de tortura y que se hallen en su territorio, aun cuando las personas implicadas o sus víctimas no sean ciudadanos de este país y el delito se haya cometido en el extranjero. El principio de la "jurisdicción universal" o, con más exactitud, de la competencia extraterritorial, ha sido aceptado por ochenta y dos de los ochenta y cinco Estados africanos, cuando firmaron la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Senegal es simplemente el primer país de África que lo aplica y que abre la vía para que otros lo lleven a la práctica. Nuestras organizaciones y el Grupo de Acción Judicial han presentado además una nueva denuncia fundamentada en el principio de la "jurisdicción universal” ante las autoridades judiciales senegalesas, en relación a un agente de policía congoleño implicado en el asesinato, ocurrido en Kinshasa en el año 2010, de dos personas que trabajaban en el ámbito de los derechos humanos, Floribert Chebaya y Fidèle Bazana. La orden de matarlos provino del entonces jefe de la policía. El sistema de justicia penal senegalés está actualmente examinando esta denuncia.

Aunque Senegal abre camino, otros países desean que la lucha por la justicia y contra la impunidad de los delitos más graves ocupe un lugar central en sus decisiones políticas. Así, el 1 de marzo de 2015, se pidió a la Asamblea Nacional de la República Centroafricana que apoyase la creación de un tribunal penal especial, muy similar a las Cámaras Africanas Extraordinarias, formado por jueces centroafricanos y de otros países africanos, con la responsabilidad de juzgar a los jefes militares que devastaron el país durante los dos últimos años.

Quizás el año 2015 sea un año de victorias importantes contra la impunidad en África. Quizás al juicio contra Hissène Habré en Senegal le sigan otros contra dos antiguos presidentes que se hicieron con el poder mediante sendos golpes de Estado, Aya Sanogo en Mali y Dadis Cámara en Guinea. Quizás incluso asistamos a otros juicios contra los responsables de la crisis poselectoral en Costa de Marfíl. Aún cuando estos juicios no se lleven a cabo este año, el 2015 seguirá siendo indudablemente una fecha clave para la historia de la independencia judicial en África.

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