Opiniones

Nuestros expertos hablan regularmente en los medios y en misiones de campo. Encuentra aquí sus intervenciones públicas, que ilustran la identidad única de la FIDH en el mundo de los derechos humanos.

Más de 400 ONG firman declaración en Cumbre de los Pueblos sobre el Clima, Derechos y Supervivencia Humana

Durante más de diez años, la FIDH ha venido destacando la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos en el actual debate sobre la crisis climática, cuyos efectos amenazan directamente la supervivencia de la humanidad y el ejercicio de todos los derechos fundamentales para las generaciones actuales y futuras.

El lunes 16 de septiembre de 2019, cinco órganos de las Naciones Unidas creados en virtud de tratados de derechos humanos emitieron una declaración conjunta en la que pedían a los Estados que actuaran ante la inminente crisis climática, a la vez que denunciaban que su falta de acción podría violar sus obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos.

A pesar de ello, y aunque el último informe especial del IPCC sobre 1,5 ° C (en inglés) que describe los efectos del calentamiento global de 1,5 ° C por encima de los niveles preindustriales demuestra claramente que nuestra ventana de acción para tratar de frenar el aumento de las temperaturas y, por lo tanto, los efectos catastróficos para la vida en la tierra, están disminuyendo de manera constante, todavía es necesario realizar un gran esfuerzo para lograr la movilización general de todas las organizaciones de derechos humanos.

Esta declaración conjunta es un primer paso importante hacia el desarrollo de una estrategia común para las organizaciones ambientales, de justicia social y de derechos humanos, una estrategia que se basará en las fortalezas y la historia de estos tres movimientos.

Lea la declaración aquí debajo (en inglés) :

Adiós a nuestro compañero de ruta, el humanista e incansable defensor de DDHH, Louis Joinet

En Francia, Louis Joinet fue parte de la creación del sindicato de la magistratura, luego de la Comisión Nacional de Informática y Libertades, una institución que se convirtió en un referente en la escena internacional en materia de protección del pluralismo de los medios de comunicación y de la protección de los datos personales.

La FIDH lo conoce sobre todo desde mediados de los años setenta, cuando llevó a cabo misiones de investigación en su nombre en el Cono Sur de las Américas, Argentina, Uruguay y Chile, donde fue el primero en sacar listas de detenidos desaparecidos de estos países. A continuación, Ccontinuó trabajando luego como acompañante cuando se convirtió en miembro francés de la Subcomisión de Derechos Humanos en 1979, y a lo largo de sus treinta y tres años de trabajo voluntario como experto de las Naciones Unidas.

Fue un discreto movilizador de las Naciones Unidas contra las dictaduras de Chile, Honduras y Argentina, apoyando a las familias de los detenidos desaparecidos, trabajando por la liberación de los presos políticos en Bahréin, la adopción de la primera condena internacional de las represiones de la Plaza de Tiananmen, y la reconstrucción del estado de derecho en Haití.

Como miembro del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, fue uno de los primeros expertos internacionales en visitar la tristemente célebre prisión de Evin en Teherán, en la que activistas de derechos humanos y opositores políticos estaban, y lamentablemente aún están hoy encarcelados, pero también las "prisiones" de Port Hedland, Maribyrnong, Perth, Womera y Baxter y Villawood, donde Australia detenía a sus migrantes, en violación del derecho internacional.

Fue el impulsor del desarrollo de normas internacionales de derechos humanos con un impacto decisivo, como los principios internacionales para la protección de los derechos humanos a través de la lucha contra la impunidad, que tomó el nombre de "principios Joinet "y que se han convertido en un texto de referencia en períodos de transiciones políticas, y negociaciones de acuerdos de paz.

Su movilización en las Naciones Unidas logró la adopción de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. A lo largo de las tres décadas de su acción internacional, trabajó para llenar el abismal vacío legal en el que se encontraban las personas víctimas de desaparición forzada, mientras que la delincuencia gangrenaba al mundo entero, sin que fuese posible garantizar la prevención o la represión del crimen internacional.

Ninguna de sus visitas de campo tuvo lugar sin solicitar a la FIDH sus contactos y relaciones privilegiadas. Nuestros miembros lo recordarán. Durante estas tres décadas, fue testigo del florecimiento del movimiento universal de defensa de los derechos humanos, con la caída del Muro de Berlín, de las dictaduras en los países latinoamericanos y la consolidación de las democracias a través del mundo.

Su acción ha inspirado a muchos de nosotros, y queremos mantener la misma determinación que transcurrió en su vida. Extrañaremos mucho su compromiso, su inteligencia y su osadía. La FIDH extiende sus condolencias a su familia.

Recordemos sus palabras, del poeta que fue, escritas en memoria de Norma Scopise, una amiga uruguaya desaparecida en el Plan Cóndor.

DÓNDE ESTÁN?
¿Era de Córdoba?
De Dili de Yakarta
De Concepción o Bogotá
Mi nombre es Norma
Yo era, yo soy
No soy más
No sé
Ya no sé
Secuestrada, desaparecida
Con total impunidad
Víctima de un crimen
Casi perfecto
De lesa humanidad
No ser más que la sombra
De un crimen imprescriptible
Desaparecida en los cielos
De un robo de la muerte
Que permanece misterioso
Vagando por este palacio
De teatros a teatros
De naciones a naciones
Compañera de esta diáspora
De caras olvidadas
Invisible entre ustedes
Pero presente a su lado
Gracias a los vivos
Por no olvidarme