Naciones Unidas

La FIDH en la oficina de las Naciones Unidas de Ginebra

El funcionamiento de las organizaciones intergubernamentales es, por naturaleza, una cuestión compleja. En lo que respecta a los derechos humanos, se trata de hacer converger los puntos de vista de Estados cuyos intereses son, en ocasiones, contrarios. Sin embargo, al implicar a la sociedad civil en la toma de decisiones y la adopción de leyes por parte de los organismos internacionales, la FIDH desempeña un papel fundamental.

Orientar a las personas defensoras de los derechos humanos en la ONU

La FIDH cuenta con presencia física en Ginebra, desde donde actúa como enlace para su red de 192 organizaciones miembros. Gracias a esta implantación, la FIDH tiene un conocimiento detallado de los mecanismos de protección de los derechos humanos en la ONU. De este modo, hemos podido construir una sólida red de contactos tanto en el seno de este organismo internacional como con el personal diplomático encargado de negociar la aprobación de nuevos mandatos. Antes de la pandemia de COVID-19, la FIDH proporcionaba orientación a más de 60 personas defensoras de los derechos humanos al año, poniéndolas en contacto con los interlocutores adecuados, en los órganos de la ONU dedicados a los derechos humanos.

Los órganos de derechos humanos tienen como objetivo promover, ayudar y proteger a las personas defensoras de los derechos humanos. También permiten la apertura de investigaciones sobre violaciones en curso o supervisar su evolución. De este modo, la FIDH actúa como intermediario y guía para quienes luchan sobre el terreno por la protección de los derechos humanos, y permite una interacción eficaz entre sus organizaciones socias y los distintos organismos de la ONU.

La FIDH también tiene estatus consultivo en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC). Gracias a ello puede hacer oír la voz de sus organizaciones miembros en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Así, los 47 Estados miembros, responsables de reforzar la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo, pueden conocer la causa de las personas defensoras de los derechos humanos y de las víctimas.

Los argumentos correctos para los derechos humanos

¿Para qué sirve la incidencia política? Gracias a su experiencia y su implantación, la delegación de la FIDH en Ginebra también ayuda las personas defensoras de los derechos humanos a encontrar los mejores argumentos para que se escuche su voz a través de su labor de incidencia. En primer lugar, permite que la FIDH informe directamente a los organismos de protección de los derechos humanos y al personal diplomático de las violaciones en curso y de la evolución de las situaciones que se están supervisando. Por otra parte, el objetivo de la incidencia también es influir en las decisiones que se toman en el Consejo de Derechos Humanos en relación con países o temas específicos, en lo que respecta a mandatos y misiones relacionados con los derechos humanos.

¿Cómo llevamos a cabo la incidencia política? Concretamente, este trabajo de incidencia se basa principalmente en negociaciones y reuniones informales entre la representación de las ONG presentes físicamente en las instituciones —o en línea desde la pandemia— y la representación del Estado con sede en Ginebra. Esto permite transmitir argumentos escritos (cartas a los Estados y a las instituciones de la ONU, notas de incidencia, documentos de posición, informes, etc.). Sin embargo, la incidencia política también implica intervenir en reuniones informativas con personas expertas de la ONU o comparecer ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Estas acciones vienen a completar el trabajo de contacto e incidencia que la delegación de la FIDH realiza de forma regular con personas expertas y personal diplomático de todo el mundo.

¿Ante quién se hace incidencia política?

• Ante un órgano político:
El Consejo de Derechos Humanos cuenta con 47 Estados miembros desde 2006 y celebra tres periodos de sesiones ordinarios anuales. El Consejo puede crear comisiones de investigación, misiones de investigación sobre el terreno y procedimientos especiales para investigar cuestiones o países concretos, y puede dirigirse a los Estados para hacerles preguntas sobre su situación en materia de derechos humanos y formular recomendaciones. El Consejo también supervisa y evalúa el compromiso de cada Estado miembro de respetar los compromisos adquiridos en materia de derechos humanos durante el Examen Periódico Universal.

• Ante los órganos de los tratados:
Están formados por 10 comités expertos independientes que supervisan la aplicación de cada uno de los 10 convenios internacionales de derechos humanos por parte de cada Estado que los ha ratificado. Uno de ellos puede visitar los lugares de detención para evitar la tortura. A diferencia de otros mecanismos de derechos humanos, estos convenios tienen la ventaja de poder generar obligaciones legales para los Estados. Cada Estado Parte presenta un informe sobre el modo en que ha puesto en práctica el cumplimiento de sus obligaciones y las personas expertas de los órganos de los tratados examinan dichos informes, así como la información proporcionada por las ONG, y preguntan a los Estados sobre su situación. Como resultado, se elabora una lista de conclusiones y recomendaciones dirigidas a un país, en la que se expone cómo debe mejorar su situación de derechos humanos. Se trata, por lo tanto, de una oportunidad única para las ONG locales, ya que permite a personas expertas independientes analizar la situación de los derechos humanos en su país.

• Ante los procedimientos especiales:
Están formados por otra serie de personas expertas en derechos humanos o grupos independientes, unos sesenta en este caso, que hacen un seguimiento de un país o de un tema concreto. Realizan investigaciones sobre el terreno, interrogan a los Estados sobre las violaciones que han observado e informan de sus análisis al Consejo de Derechos Humanos o a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tanto ONG como particulares pueden presentar información y pedir a estas personas expertas en derechos humanos o grupos independientes que hagan un seguimiento de la misma, y son quienes deciden si lo hacen o no.

• Durante el Examen Periódico Universal:
Otro mecanismo establecido por el Consejo de Derechos Humanos es el Examen Periódico Universal, una revisión de cada Estado miembro de la ONU por parte de los Estados reunidos en el Consejo. A partir del informe del Estado en cuestión, de las conclusiones de los órganos de los tratados y de los procedimientos especiales, así como de los informes remitidos por las ONG, los Estados miembros del Consejo dirigen preguntas y recomendaciones al Estado objeto del examen. Este examen es menos preciso desde el punto de vista jurídico que los análisis realizados por los órganos de los tratados o los procedimientos especiales, a la vez que es más político, ya que la evaluación la realizan los representantes diplomáticos de los Estados participantes. Las ONG y los grupos de la sociedad civil pueden desempeñar un papel decisivo aportando pruebas de las violaciones, formulando recomendaciones y planteando preguntas. Tiene fama de ser poco ambicioso, ya que las recomendaciones elaboradas están sujetas a la aprobación del Estado en cuestión. En algunas situaciones, sin embargo, sigue siendo uno de los únicos medios para llamar la atención de la comunidad internacional sobre un problema nacional de derechos humanos.

• La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos:
La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) es un actor fundamental de los derechos humanos en la sede de la ONU y sobre el terreno, así como una plataforma esencial para la incidencia. En Ginebra, colabora con el Consejo de Derechos Humanos en la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Para ello, se remite a la Carta de la ONU, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a los convenios internacionales de derechos humanos y a las resoluciones pertinentes adoptadas por los órganos de la ONU. Proporciona servicios de secretaría, investigación y publicaciones, y asistencia técnica en caso necesario. Además, recopila y difunde información, y coordina la relación con las ONG y otras partes interesadas.

En 2021, la delegación de la FIDH en Ginebra se centra, entre otros, en los siguientes países: Belarús, Burundi, Camboya, China, Egipto, Malí, Myanmar, Nicaragua, Palestina, Rusia, Sudán, Turquía y Venezuela. También hará un seguimiento de los temas siguientes: la situación de las personas defensoras de los derechos humanos, el desarrollo de normas de derechos humanos para las empresas y el reconocimiento continuo del derecho a un medio ambiente sano y el impacto del cambio climático en los derechos humanos.

  • Consejo de Derechos Humanos

    La FIDH entre bastidores en el 47.º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos

    Incidencia, resoluciones, decisiones, relatorías especiales: ¿les parece compleja esta jerga de la ONU? A pesar de ello, forma parte integrante del sistema internacional de derechos humanos, consagrado en el marco de las Naciones Unidas desde 2006 por el Consejo de Derechos Humanos, que celebra su 47.º periodo de sesiones a partir del 21 de junio.

    Este periodo de sesiones será la ocasión de debatir cuestiones sensibles de actualidad relativas a los derechos fundamentales en el mundo, como la represión de las minorías en Myanmar, las crisis persistentes en Belarús y Venezuela o las consecuencias de la situación en Palestina. Frente a los Estados, que defienden posiciones a veces insostenibles, la sociedad civil tiene una oportunidad especial para hacer oír su voz, y la FIDH está ahí para apoyar a sus organizaciones miembros en este sentido y avanzar en la defensa de los derechos humanos de todas las personas.

    Un equipo excepcional.

    Durante las sesiones del Consejo de Derechos Humanos (CDH) en Ginebra, podemos reunirnos con estas representaciones gubernamentales, que utilizan sus mejores argumentos para defender los intereses de sus gobiernos opuestos a los derechos humanos. Su intención es minimizar a toda costa la mala publicidad que podría causarles la adopción de una resolución demasiado dura por parte del Consejo de Derechos Humanos. El objetivo de la FIDH es que quienes son responsables de violaciones de los derechos humanos, aunque sean Estados, rindan cuentas.

    Para contrarrestar sus argumentos y obligarles a asumir su responsabilidad, la FIDH ha optado por establecer una delegación permanente, con sede en Ginebra, que trabaja a diario durante todo el año en expedientes muy técnicos y a menudo delicados. Esta documentación, recopilada en su mayor parte por nuestras organizaciones miembros, es la base de nuestro trabajo de incidencia ante los Estados y el Consejo de Derechos Humanos. Así, para este 47.º periodo de sesiones, nuestros sabuesos han elaborado un expediente muy preciso sobre el nivel de violaciones de los derechos humanos que se está produciendo en Myanmar desde el golpe de Estado de la junta el 1 de febrero pasado. Más de 800 ejecuciones sumarias, más de 5500 detenciones arbitrarias, ataques indiscriminados en zonas con población étnica, por no hablar de los cientos de miles de personas desplazadas que han causado estos combates... Los crímenes de la junta birmana deben cesar, y la FIDH, durante este periodo de sesiones, estará presente para pedir a la comunidad internacional que mantenga una condena firme. Se trata igualmente de obtener que se formule una recomendación para que las empresas extranjeras dejen de mantener relación con el régimen, a riesgo de convertirse en sus cómplices.

    Objetivos y mensajes claros.

    → Precisamente durante este periodo de sesiones está previsto que se adopte el Examen Periódico Universal sobre Myanmar, una especie de control técnico de los derechos humanos, al que los 193 Estados miembros de la ONU deben someterse periódicamente. Dado que la comunidad de Estados no puede aceptar este golpe de Estado en Myanmar, en gran medida rechazado por la población del país, la FIDH, junto con otras 400 organizaciones de la sociedad civil, pedimos que se aplace el proceso del examen para no legitimar a una autoridad que no representa al pueblo birmano.

    → Esperamos más resultados de este 47.º periodo de sesiones. Ante la obstinación y la ciega brutalidad del presidente belaruso Lukaschenko, que no dudó en secuestrar un avión para detener a un bloguero de la oposición y a su pareja, pedimos que se renueve el cargo de Relator Especial sobre Belarús, creado en 2012. De este modo, el mandato podría continuar informando a la comunidad internacional sobre la evolución de los derechos humanos y proponer recomendaciones para que el gobierno belaruso respete los derechos de su ciudadanía.

    → La FIDH también hace un llamamiento, dado el contexto y los últimos acontecimientos de mayo de 2021, para que la comunidad internacional reconozca finalmente la situación de apartheid que actualmente impera en Israel, los territorios palestinos ocupados y el Golán. Instamos asimismo a la comunidad internacional a que apoye a las personas defensoras de los derechos humanos israelíes y palestinas acusadas falsamente de terrorismo y antisemitismo por el poder de Jerusalén a causa de sus opiniones críticas.

    → En cuanto a Venezuela, la comunidad internacional debe seguir presionando a este país para que ponga fin a su política de represión de la sociedad civil.

    → Insistimos también en la necesidad de establecer un mecanismo de supervisión y presentación de informes sobre la situación de los derechos humanos en Egipto, un país en el que decenas de miles de personas detenidas sin un juicio justo siguen en prisión, donde la tortura es sistemática y la represión de las personas defensoras y la sociedad civil es cada vez más dura.

    → Sobre China: la sociedad civil pide urgentemente a la comunidad internacional que plantee la situación de Xinjiang. La FIDH también pide que se rompan los vínculos económicos de las empresas extranjeras que obtienen beneficios en esta región a costa del trabajo forzoso, a fin de que no se conviertan en cómplices de posibles crímenes contra la humanidad, crímenes especialmente dirigidos contra la población iugur y otras minorías, y que pueden llegar hasta el tráfico de órganos, como ha confirmado una reciente investigación de la ONU.

    → El cambio climático: una amenaza para la humanidad. El calentamiento global pone en peligro la realización de todos los derechos humanos para las generaciones presentes y futuras. A medida que se agrava el impacto de la crisis climática, es hora de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU tome medidas reales para abordar y prevenir sus consecuencias en materia de derechos humanos. Por este motivo, en el 47.º periodo de sesiones del Consejo presionaremos para que se cree una Relatoría Especial sobre cambio climático y los derechos humanos.

    En marzo de 2021, gracias en parte a nuestra labor de incidencia, casi 57 estados firmaron una declaración conjunta en la que se pedía el establecimiento de dicho mecanismo. Volveremos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para lograrlo.

  • Consejo de Seguridad

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