| París,
10 de noviembre de 2003
Desde la adopción del Estatuto de Roma
y su entrada en vigor el 1er de julio de 2002, el número
de países que se comprometen en la lucha contra la impunidad
de los más graves crímenes no deja de aumentar:
hasta la fecha, 92 Estados ratificaron el Estatuto de la Corte
Penal Internacional y 47 señalaron su intención
de ser partes del Tratado al firmarlo. Para garantizar la plena
eficiencia de la Corte Penal Internacional la mobilización
debe seguir. A este efecto la Federación Internacional
de Derechos Humanos (FIDH) se asocia con la Coalición
Internacional para la Corte Penal Internacional (CICC) a una
campaña de ratificación universal del Estatuto
de Roma, focalizando sus esfuerzos cada mes sobre un país.
México es el país designado para esta campaña
en noviembre.
Desde la creación de la CPI, el gobierno
del Presidente Vicente Fox afirmó constantemente su apoyo
a esa jurisdicción, y eso a pesar de las numerosas presiones
de Estados Unidos. Al respecto, México se negó
a firmar un acuerdo bilateral de impunidad con Estados Unidos.
El 30 de septiembre de 2003, el gobierno mexicano reafirmó
ante el Consejo de Seguridad que “la Corte Penal surge
como una afirmación de la convicción común
de que la justicia y la paz son indispensables para el desarrollo
humano. El establecimiento de una corte de esa índole
constituye una contribución duradera al mandato principal
de Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, al mantenimiento
de la paz y la seguridad internacionales y a la promoción
del imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos y
las libertades fundamentales en todo el mundo”. A pesar
de las declaraciones del gobierno mexicano en el ámbito
internacional, el proceso de ratificación se encuentra
obstaculizado en México desde tres años al nivel
nacional.
Trás la firma del Estatuto de Roma el
7 de septiembre de 2000 por el ejecutivo mexicano, se inició
un debate en el seno del poder legislativo. Después de
haber estudiado la conformidad del texto con la Carta Magna
mexicana, la Cámara de Senadores de México estimó
el 15 de diciembre de 2002 que una modificación previa
al artículo 21 constitucional era necesaria para la ratificación
definitiva del Estatuto de Roma (ver el comunicado de prensa
de la FIDH con fecha 18 de diciembre de 2002 http://www.fidh.org/communiq/2002/mx1812e.htm).
La enmienda está en estudio en la Cámara de Diputados.
La FIDH urge a los diputados mexicanos a que
se pronuncien sobre la reforma constitucional antes del cierre
de la sesión parlamentaria abierta hasta el 15 de diciembre
de 2003 e insta al Senado a ratificar el Estatuto de Roma de
forma plena y sin reservas a la brevedad. Por otra parte, la
FIDH insta a la promulgación de una legislación
pertinente para la aplicación efectiva del principio
de complementaridad de la Corte y de las jurisdicciones internacionales,
así como al establecimiento de mecanismos de cooperación
con la Corte, de conformidad con las obligaciones contenidas
en el Estatuto de Roma. |