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Paris, 14 de noviembre de 2003
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)
sometió ante el Consejo de Estado, el 7 de noviembre
de 2003 un Amicus Curiae a favor de la suspension en todo el
territorio colombiano de las fumigaciones realizadas por via
aérea de un producto toxico compuesto de glifosato, POEA
y Cosmo flux.
En efecto el 26 de junio de 2003, el Tribunal administrativo
de Cundinamarca, en el marco de un juicio co-iniciado, hace
dos años, por el Colectivo de Abogados "José
Alvear Restrepo", asociación miembro de la FIDH,
ordenó a la Dirección Nacional de Estupefacientes
(DNE) la suspensión de las fumigaciones aéreas
sobre todo el territorio colombiano. Esta suspensión
debía durar, según el Tribunal, hasta la creación
de un Plan de manejo ambiental y hasta que los estudios medicos
y científicos que determinen el efecto de la mezcla de
glifosato, POEA, Cosmo Flux en la salud de los Colombianos sean
efectuados por parte del Ministerio de Seguridad Social . El
tribunal también ordenó a la DNE que procediera
a la determinación y a la reparación de los daños
causados por las fumigaciones a los campesinos.
Tras esta decisión, el 29 de junio de 2003, el Presidente
de la República de Colombia, afirmó en los medios
de comunicación " ¡ mientras sea Presidente
no suspenderemos las fumigaciones! "negando así
la autoridad de la sentencia del Tribunal de primera instancia.
Las fumigaciones no han sido suspendidas. Posteriormente, el
gobierno apeló ante el Consejo de Estado la decisión
del Tribunal de Cundinamarca.
La FIDH solicitó y depositó ante el Consejo de
Estado, la opinión de un experto en derecho medioambiental.
Este último concluyó que según el derecho
francés, en aplicación del principio de precaución,
en particular teniendo en cuenta las consecuencias para el medio
ambiente y para la salud humana del esparcimiento de la mezcla
de glifosato, POEA y Cosmo flux por via aérea, las fumigaciones
debían ser suspendidas.
La FIDH espera que este Amicus Curiae contribuya a que el Consejo
de Estado adopte una decisión conforme a las normas y
los principios de seguridad y salubridad publica y al derecho
medioambiental.
La FIDH desea recordar los efectos devastadores de las fumigaciones,
financiadas por los fondos norteamericanos, otorgados al gobierno
colombiano en el marco del Plan Colombia. En efecto estas fumigaciones
no sólo afectan de manera dramática la salud de
las personas, sino que también contribuyen a la destrucción
del medio ambiente, contaminando las fuentes de agua, el suelo
y la diversidad biológica. Asimismo, el desplazamiento
de las cultivos de coca intensifica la deforestación.
La política de fumigaciones aéreas es ineficaz
y no logra su objetivo de erradicación de las cultivos
de coca y de amapola. Al contrario, según las cifras
del Departamento de Estado de los Estados Unidos y de la CIA,
las cultivos de coca aumentaron durante los últimos años
de manera significativa a pesar de las fumigaciones.
La FIDH exhorta una vez mas a las autoridades colombianas a
que suspendan las fumigaciones aéreas y utilicen otros
medios para luchar contra los cultivos de coca como por ejemplo
los programas de erradicación manual de los cultivos
de coca acompañados por programas alternos de producción. |