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México,
París, 10 de diciembre de 2001
La Federación
Internacional de Derechos Humanos (FIDH), en el marco de su
misión internacional de investigación sobre la
situación de los Derechos económicos, sociales
y culturales de los pueblos indígenas en México
manifiesta a la opinión pública nacional e internacional
y al gobierno de México lo siguiente:
SOBRE LA
SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA REPÚBLICA
DE MÉXICO:
1. La FIDH
acoge con beneplácito y expectativa el informe de la
Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre la guerra
sucia en el que se documentaron 275 casos de desaparecidos y
532 casos de personas detenidas de manera ilegal ocurridos entre
1970 y 1989. El reconocimiento de los crímenes de Estado
es un paso importante para que la sociedad se libere del temor
de que dichos crímenes pueden volverse a perpetrar. Sin
embargo no es suficiente si no se acompaña de efectivas
medidas de reparación y de superación de la impunidad.
Se debe recordar igualmente que los crímenes contra la
humanidad (torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones
forzadas) son imprescriptibles.
2. La decisión
de nombrar un Procurador Especial para la investigación
de estos hechos y la Comisión de personalidades que acompañarían
su tarea, deben contar con los recursos y las garantías
necesarias de independencia, imparcialidad y objetividad para
que los anuncios de justicia no se vean frustrados.
3. La FIDH
expresa su preocupación por el incumplimiento de la recomendación
de 30 de julio de 1999 del Comité de Derechos Humanos
de la ONU sobre la militarización del orden público:
"El Comité está preocupado por la creciente
intervención de los militares en la sociedad, específicamente
en los Estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde desarrollan
actividades propias de las fuerzas policiales..el mantenimiento
del orden dentro del territorio del país debe realizarse
por medio de las fuerzas de seguridad civiles".
4. La FIDH
se encuentra además preocupada por la militarización
de las instancias civiles de procuración de justicia,
como sucede con la Procuraduría General de la República,
encabezada por un general quien fuera Procurador General para
las Fuerzas Militares quien no investigó violaciones
de Derechos Humanos imputables al Ejército mexicano.
5. El repudiable
asesinato de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa, las
amenazas contra otros defensores de Derechos Humanos, el clima
generalizado de miedo y los casos recientes de desaparición
forzada (Faustino Jiménez Álvarez, el 17 de junio
de 2001 en el Estado de Guerrero) y de tortura (como el caso
de los hermanos Cerezo Contreras, torturados en agosto de 2001),
muestran que las estructuras represivas del pasado no han sido
desmanteladas y que la impunidad sigue alentando crímenes
de este tipo.
La FIDH urge a las autoridades mexicanas a brindar todo el reconocimiento
y las garantías necesarias a la integridad y la labor
de los defensores de Derechos humanos en México.
6. La FIDH ha acogido con satisfacción los distintos
pronunciamientos del gobierno mexicano sobre su compromiso indeclinable
por el respeto de los Derechos Humanos y el cumplimiento de
las obligaciones del Estado mexicano en la materia. Sin embargo
deplora que el Estado mexicano no haya cumplido las recomendaciones
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
que urgen la liberación inmediata del general José
Francisco Gallardo.
ACERCA DE
LOS DESC DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS:
En base
a las conclusiones preliminares de la misión internacional
de investigación sobre los pueblos indígenas en
México, integrada por los expertos Paulina Palacios,
abogada ecuatoriana, José Aylwin, abogado chileno, Camilo
Castellanos, Director del Instituto Latinoamericano de Servicios
Legales Alternativos y Alain Birgy, magistrado francés,
la FIDH resalta los siguientes puntos:
7. La FIDH
y los miembros de la misión agradecen la colaboración
y acogida de las diferentes autoridades del Estado y, a los
organismos de la sociedad civil mexicana, en particular a los
representantes de los pueblos indígenas de los Estados
de Oaxaca, Chiapas y Veracruz.
8. La FIDH
lamenta que a pesar de que el Estado de México ratificó
el Convenio 169 de la OIT relativo a los pueblos indígenas,
este no se ha implementado a nivel interno. Más preocupante
aún es que los acuerdos de San Andrés Larrainzar
y la propuesta legislativa de la COCOPA (Comisión de
Concordia y Pacificación) que abrían el camino
del consenso sobre el reconocimiento de los derechos de los
pueblos indigenas no fueron incorporados en la reforma constitucional
de agosto de 2001.
9. Los programas
de apoyo a la población marginada deben ser revisados
con el objeto de permitir y hacer efectiva la participación
de los beneficiarios. En el caso de los pueblos indígenas
es indispensable una consulta informada y el fomento de su participación
activa en la implementación de estos programas. Se constata
con preocupación la existencia de programas gubernamentales
sobre salud, alfabetización y otros temas que contribuyen
a la militarización de las áreas indígenas.
10. En definitiva,
la FIDH manifiesta su preocupación de que la situación
de los pueblos indígenas, luego de 10 años desde
la ratificación del Convenio 169 de la OIT por el Estado
Mexicano y casi 7 años después del alzamiento
zapatista, no ha mejorado. Persiste la marginalidad, la exclusión
y la pobreza de los pueblos indígenas.
11. La FIDH
exhorta a las autoridades mexicanas a establecer un diálogo
incluyente, transparente y participativo con los pueblos indígenas
y la sociedad civil mexicana para encontrar las medidas legislativas,
económicas y sociales necesarias para el pleno disfrute
de los Derechos Humanos para el pueblo mexicano y en particular
para los pueblos indígenas.
12. Se insta
a las autoridades a promover una visión en profundidad
y consensuada sobre la situación de la mujer indígena.
Se necesita una visión transversal y políticas
generales en todos los programas estatales y federales, respetando
las formas culturales propias de los pueblos indígenas.
El diálogo incluyente debe considerar especialmente la
participación femenina.
13. Del
mismo modo, frente a los acuerdos de libre comercio en curso,
se debe recordar a las autoridades de México que los
instrumentos internacionales de protección de los Derechos
Humanos deben anteponerse a los intereses comerciales. En los
acuerdos con Estados Unidos y Canadá y con la Unión
Europea no se han tenido en cuenta el carácter asimétrico
de las sociedades de estos países, lo que afecta aun
de manera más grave el disfrute de los derechos económicos,
sociales y culturales de la población mexicana y en particular
de los pueblos indígenas.
La universalidad, integralidad, indivisibilidad e interdependencia
de los Derechos Humanos constituyen un parámetro irrenunciable
de la comunidad internacional. La FIDH recomienda igualmente
a las autoridades de México y de la Unión Europea
implementar cuanto antes la cláusula de Derechos Humanos
prevista en el Acuerdo Global, con participación incluyente
y activa de la sociedad civil de ambas partes.
Contactos:
Ciudad de
México: Luis Guillermo Pérez Casas, Secretario
General adjunto de la FIDH (52 55 66 55 77)
París: Alexa LeBlanc: Responsable para las Américas
de la FIDH. (33 1 43 55 25 18)
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