La FIDH se opone a la pena de muerte
La FIDH se opone a la pena de muerte para todos los delitos y en todas circunstancias, y trabaja con sus organisaciones miembras para su abolición mundial.
La pena de muerte constituye un trato inhumano. La FIDH también ha documentado que la pena de muerte es comúnmente pronunciada después de juicios injustos, y su aplicación es a menudo discriminatoria. La FIDH recuerda que el llamado efecto preventivo de la pena de muerte nunca ha sido demostrado.
En la última resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas, adoptada por 109 Estados el 21 de diciembre 2010, se solicita una moratoria universal sobre la aplicación de la pena de muerte, lo cual confirma el creciente impulso internacional hacia la abolición. Hoy en día, más de dos tercios de los países del mundo han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.
En consecuencia, la FIDH pide: la abolición de la pena de muerte para todos los delitos, una moratoria de las ejecuciones, la ratificación universal de los tratados que prevén la abolición, incluyendo el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.