los años 20-30
Unas veinte ligas nacionales crearon la FIDH, a iniciativa de las ligas francesa y alemana. Se constituyó entonces la primera organización internacional de defensa de los derechos humanos. Su lema: "La paz para los derechos humanos".
La FIDH propuso una "Declaración mundial de los derechos humanos", y luego una Corte penal internacional.
La FIDH adoptó un complemento de declaración incluyendo, en particular, los derechos de la madre, del niño y de las personas mayores, el derecho al trabajo y a la protección social, el derecho al descanso y disfrute del tiempo libre y a la educación.
los años 40
La FIDH participó en la lucha contra el nazismo. Su Presidente, Victor Bash, fue asesinado por la milicia en Lyon.
los años 50-70
Durante la Segunda Guerra mundial, la FIDH se encontró o bien dispersa o bien en la clandestinidad. En la posguerra, la FIDH fue reconstituida y comienzó a desarrollar sus acciones en aras de la protección de los derechos humanos. Fue en este periodo que inició las primeras misiones de investigación y de observación judicial. Las tomas de posición de la FIDH comenzaron a ser completadas con testimonios de la víctimas que los enviados en misión recababan. Dos de sus más eminentes dirigentes, René Cassin y Joseph-Paul Boncour, participaron en la redacción de la Declaración universal de los derechos humanos.
los años 80
Se ampliaron las modalidades de acción de la FIDH, particularmente en el seno de las Naciones Unidas. La diversificación de sus misiones de investigación se prolongó a través de un mayor activismo en el seno de organizaciones internacionales.
los años 90
La caída del muro de Berlín y el final de la Guerra fría constituyeron dos hitos a partir de los cuales se realizó el desarrollo espectacular de las ONG nacionales de defensa de los derechos humanos en el mundo. La FIDH acompañó dicha evolución, entre otros, en el marco de programas de cooperación jurídica, en contextos de transición política como por ejemplo en Europa oriental, África subsahariana, norte de África, Oriente Medio o en América Latina. En este periodo, la FIDH pasó de setenta a más de cien organizaciones miembros. En 1990, la FIDH reunió, por primera vez en Praga, a todos sus miembros afiliados y socios de Europa oriental, al fin liberados de sus dictaduras. En 1997, celebró por primera vez su Congreso mundial en un país del Sur, en Dakar. En este congreso se confirma la urgencia de contrarrestar una mundialización económica portadora de violaciones flagrantes de los derechos humanos.
los años 2000
La FIDH celebró su Congreso en Marruecos. El imperativo de establecer la responsabilidad de los autores de violaciones de derechos humanos, ya sean éstos Estados, empresas, instituciones o individuos se encontró al centro de la movilización del movimiento. Durante ese congreso fue elegido el primer presidente de la FIDH proveniente de un país del Sur, el abogado senegalés Sidiki Kaba[6] .
La Corte penal internacional entró en vigor. Es la concreción de uno de los combates más antiguos de la FIDH.
Se otorgó el premio Nobel de la paz a Shirin Ebadi, abogada iraní, socia de la FIDH de largo tiempo, cumpliendo así el compromiso diario de los defensores de los derechos humanos al lado de las víctimas.
La FIDH tomó públicamente posición contra la ejecución del ex dictador irakí, Saddam Hussein y deploró que una oportunidad histórica para juzgar los crímenes de Saddam Hussein de conformidad con las normas de un proceso equitativo haya terminado en una parodia de justicia.
Se interpuso una demanda por tortura y malos tratos ocurridos en Guantánamo y en Abou Ghraib contra el ex Secretario de Estado de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld[8] en una tentativa de combatir la impunidad al más alto nivel. El mismo año, Souhayr Belhassen, periodista y defensora de los derechos humanos tunecina fue la primera mujer (arabo-musulmán, además) en ser elegida a la presidencia de la FIDH[9].
El 4 de marzo de 2009, la Corte penal internacional (CPI) extendió una orden de detención contra el presidente de Sudán, Omar el-Béchir. Esta decisión constituye un punto de inflexión en materia de justicia internacional. Es la primera vez, desde su creación en 2001, que la CPI emitió una orden de detención contra un presidente en ejercicio. La FIDH se involucró particularmente en este caso realizando misiones de investigación y exhortando a que el Consejo de seguridad de la ONU sometiera el caso ante la CPI. La FIDH contribuyó en la obtención de la apertura de una investigación y la expedición de las órdenes de detención contra los más altos responsables sudaneses, entre los cuales figuraba el presidente Béchir.






