La FIDH trabaja para obtener mejoras concretas en el ámbito de la protección de las víctimas, de la prevención de las violaciones de los derechos humanos y de la condena judicial de los responsables.
Una vocación global
La vocación de la FIDH consiste en llevar a cabo acciones concretas en favor del respeto de todos los derechos proclamados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya sean civiles, políticos, económicos, sociales o culturales.
Una red internacional
Creada en 1922, la FIDH reune actualmente 155 organizaciones en cerca de 100 países. La FIDH coordina y apoya sus acciones, ofreciéndoles su colaboración a nivel internacional.
Un compromiso de independencia
Del mismo modo que las organizaciones que la componen, la FIDH es apolítica, aconfesional e independiente de cualquier gobierno.
Proteger a los que defienden todos los derechos para todos
Los defensores de los derechos humanos - que los Estados coercitivos acusan de instigar disturbios que ponen en peligro la seguridad nacional - son objeto de represión y de hostigamiento por el único motivo de defender las libertades fundamentales. La FIDH les ofrece su protección y trata de movilizar a la comunidad internacional por el reconocimiento de su labor y la necesidad de garantizar su seguridad.
La FIDH recurre a todos los mecanismos existentes de lucha contra la impunidad, tanto nacionales como internacionales, y proporciona su apoyo a las víctimas de torturas, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio acompañándolas en sus trámites judiciales. La FIDH contribuyó en gran medida a la creación de la primera
Corte Penal Internacional permanente, que entró en funcionamiento el 1 de julio de 2002.
Por una globalización respetuosa de los derechos humanos
La FIDH se esfuerza por imponer el respeto de los derechos humanos en el marco de la globalización, que ya es una realidad. Por esta razón exige a los Estados, así como a la Organización mundial de Comercio, al Banco Mundial, al FMI y al mundo empresarial, a elaborar sus políticas o sus programas teniendo siempre presente el respeto de los derechos humanos universales.
Una movilización cotidiana
Denuncia de los hechos: misiones de investigación y de observación judicial
Mediante acciones tales como el envío de un observador judicial a un proceso o la organización de una misión internacional de investigación, la FIDH ha desarrollado y desempeña una labor rigurosa e imparcial. Los expertos enviados sobre el terreno colaboran voluntariamente con la FIDH, la cual, en respuesta a las informaciones que le han proporcionado sus asociaciones miembro, ha organizado más de 1.000 misiones en unos cien países en el transcurso de los últimos 25 años.
Apoyo a la sociedad civil: programas de formación
Organizados en colaboración con las asociaciones miembro en sus países respectivos, los seminarios de formación de la FIDH tienen por objeto reforzar la capacidad de acción y de influencia de los militantes de los derechos humanos en sus países y la credibilidad de estas organizaciones ante los poderes públicos locales.
Movilización de la comunidad internacional: presión permanente ante los organismos intergubernamentales
La FIDH orienta y apoya a las 155 organizaciones miembro en sus gestiones ante los organismos intergubernamentales.
Al alertar a los organismos internacionales sobre la existencia de violaciones de los derechos humanos, presentando casos específicos, la FIDH contribuye a mejorar la protección de las víctimas.
Movilización de la opinión pública: información y denuncia
La publicidad y la información, por medio de comunicados o conferencias de prensa, cartas abiertas a un jefe de Estado, informes de misión, página web, llamamientos urgentes, peticiones, etc., continúan siendo un instrumento esencial utilizado por la FIDH para luchar contra las violaciones de los derechos humanos.