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Todos los derechos humanos... para todos

Saber para actuar

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La FIDH trabaja para obtener mejoras concretas en el ámbito de la protección de las víctimas, de la prevención de las violaciones de los derechos humanos y de la condena judicial de los responsables.

“Nuestra ambición: encarnar un movimiento universal a favor de los Derechos Humanos”


“En estos tiempos paradójicos y de incertidumbre por los Derechos Humanos, la FIDH pretende encarnar una ambición renovada: lograr la transformación de OING creíble y reconocida en un verdadero movimiento universal para que los derechos universales sean efectivos: una agrupación única de actores en el terreno capaces de influir durante las tragedias, prevenir la perpetración de crímenes internacionales y consolidad los caminos indisociables de la paz, la democracia y el desarrollo.

Los Derechos Humanos son los cimientos de una sociedad que garantice la igualdad, libertad y dignidad de todo ser humano. La FIDH, por su legitimidad, experiencia, metodología y credibilidad, desempeña un papel único para contribuir a que se cumplan estos derechos.

En el complejo contexto internacional en que nos encontramos, existen áreas de trabajo prioritarias que nos esperan durante los tres próximos años y sobre las cuales la FIDH debe renovar y profundizar su actividad multiforme.
Estas áreas de trabajo, reducidas a 7 prioridades, pueden resumirse del siguiente modo:

- El área de la libertad y la capacidad de actuar. Los mecanismos y las técnicas eficaces de protección de los defensores, así como el incremento constante de su capacidad de acción e influencia son la garantía evidente de su acción.
- El área de la universalidad de los derechos, encarnado en una movilización indispensable a favor de los derechos de la mujer y de los inmigrantes: el grupo mayoritario y un grupo minoritario cuya desigualdad constituye una barrera mayor para el progreso de la humanidad.
- El área de la eficacia: la impunidad o la irresponsabilidad de los actores de los Derechos Humanos y de los autores de violaciones de los mismos no son más que una incitación a la perpetración de crímenes y violaciones de los Derechos Humanos. Los estados, los individuos culpables de crímenes internacionales (ya sean oficiales o miembros de grupos armados), las empresas multinacionales y las instituciones financieras y comerciales están en nuestro punto de mira y hemos de convencerles o intentar resistirles. Así pues, se han de reforzar las herramientas jurídicas de responsabilización en todos los ámbitos, de modo que las víctimas puedan recuperar sus derechos. También hay que apoyar y desarrollar procesos políticos que permitan apartar a los criminales e integrar a los actores pacíficos en los procesos de transición política. La FIDH dispone de un saber hacer jurídico y judicial. Goza de credibilidad política demostrada que ha dar frutos sistemáticamente, ya sea con nuestros contactos bilaterales o en el seno de las organizaciones multilaterales.

La FIDH debe reforzar su capacidad para trabajar en estas complejas áreas, obtener resultados concretos con las organizaciones miembro y los socios, y contribuir a una eficaz puesta en práctica en el terreno de los Derechos Humanos.

Estoy convencida, y lo he comprobado con ustedes, de que lo esencial de la fuerza de la FIDH reside en esta simple palabra: “¡juntos!”.
Justos contra el terror y la miseria: Éste es el proyecto que nos proponemos realizar durante los tres próximos años. »

Souhayr Belhassen

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